Urge modernizar marcos regulatorios para la era de la convergencia tecnológica: cet.la

Ante el acelerado escenario de convergencia tecnológica, la necesidad de modernizar los marcos regulatorios de telecomunicaciones en América Latina es impostergable, de acuerdo con un estudio del Centro de Estudios de Telecomunicaciones en América Latina (cet.la), presentado en el marco del Congreso Latinoamericano de Transformación Digital (CLTD) 2026.

Según el informe Casos de estudio para la mejora regulatoria en el entorno digital convergente: elementos de una política innovadora, la sobrerregulación genera costos directos e indirectos significativos que desvían recursos de la inversión y la innovación hacia el cumplimiento burocrático y el hecho de que los viejos marcos regulatorios hayan sido diseñados para tecnologías hoy superadas, las vuelve obsoletas, lo que hace que su simplificación y modernización sea imperativa.

“El entorno convergente requiere de una visión mucho más moderna, adaptable, basada en evidencia participativa con la industria, que busque reducir las asimetrías en los mercados, especialmente los mercados convergentes y, plantear otros enfoques que se alejen de los temas de sanciones, de multas, recaudatorios, de fragmentación a nivel local, municipal, para el despliegue de infraestructura”, declaró Luis Mauricio Torres, coordinador del cet.la y editor del reporte.

A partir de la base conceptual y las entrevistas a distintos actores del mercado, el estudio identificó y analizó diversos casos prácticos que ilustran la aplicabilidad de la mejora regulatoria en la región, a fin de ofrecer ejemplos prácticos de criterios de identificación, instrumentos normativos y contrastar buenas prácticas para guiar decisiones que simplifiquen áreas críticas de la normatividad del sector en Latinoamérica. 

Por ello, la mejora regulatoria moderna “debe basarse en una gobernanza ágil, adaptativa y sustentada en evidencia, incorporando mecanismos de checks and balances como el análisis de impacto regulatorio ex ante y ex post, la revisión periódica de normas y la instrumentación de procesos participativos con los actores del mercado”.

Así, en función de las aportaciones de organismos internacionales, experiencias regionales y entrevistas con actores relevantes de la región, el documento propone 4 pilares para una política integral de mejora regulatoria en el sector TIC:

  1. Un marco institucional y jurídico sólido con objetivos y principios claros.
  2. La aplicación consistente de instrumentos del ciclo regulatorio (agendas, consultas públicas, análisis de impacto).
  3. La modernización continua mediante la simplificación y digitalización de los procesos.
  4. La adopción de enfoques regulatorios innovadores y adaptativos, como sandboxes, autorregulación, corregulación y desregulación cuando la evolución del mercado lo justifica.

El estudio concluye que en los últimos años ha surgido un nuevo rol de los reguladores como líderes y articuladores del cambio necesario que consiste en promover la armonización normativa, la eliminación de cargas regulatorias, la simplificación de procedimientos y la coordinación entre los distintos niveles de gobierno.