¿Cómo funciona el negocio de los smartphones en Corea del Norte?

Corea del Norte es uno de los países con mayor control gubernamental tanto en temas sociales como comerciales, por lo que el negocio de teléfonos inteligentes no es la excepción. El régimen de Kim Jong-un ha trabajado en lanzar sus propios teléfonos inteligentes, pero con bloqueo de información sobre el mundo exterior.

Los economistas estiman que hasta seis millones de norcoreanos, una cuarta parte de la población, ahora tienen teléfonos móviles, una herramienta fundamental para participar en una economía de mercado informal que se ha convertido en una fuente clave de ingresos para muchos.

Norcorea está evadiendo las sanciones de la ONU sacando provecho de la creciente demanda interna de teléfonos inteligentes, importando hardware de bajo costo para generar ingresos significativos para el régimen, según informes de desertores, expertos y un análisis de Reuters de teléfonos fabricados en Corea del Norte.

¿De dónde vienen los dispositivos? Los teléfonos cuentan con semiconductores taiwaneses, baterías fabricadas en China y una versión del sistema operativo Android de código abierto de Google, reveló el análisis de los teléfonos de Corea del Norte.

El teléfono, denominado Pyongyang 2425, funciona con un procesador de ocho núcleos, tiene tecnología de reconocimiento facial y se puede cargar de forma inalámbrica. Pero es incapaz de conectarse a Wi-Fi extranjero y ni siquiera permitirá a los usuarios abrir fotos y tonos de llamada que vienen en el teléfono como estándar.

Las marcas internacionales, como el iPhone de Apple, no están a la venta públicamente, pero los comerciantes y norcoreanos de alto estatus económico pueden comprarlos fuera del país y usarlos con tarjetas SIM locales, señalan los informantes.

Estado de las redes móviles. El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha respaldado las redes inalámbricas, algunas, según se informa, construidas con la ayuda de Huawei Technologies de China y las marcas locales de teléfonos móviles, a través de discursos públicos y una visita a una fábrica de teléfonos móviles informada por los medios estatales.