Barcelona, España. WiFi 7, aún incipiente en el mercado brasileño, debería acelerar un nuevo ciclo de inversiones en conectividad, impulsado menos por subsidios y más por la dinámica competitiva entre operadoras.
De acuerdo con el white paper presentado en el Mobile World Congress (MWC 2026) por Huawei e IPE Digital, la transición tecnológica puede movilizar hasta US$ 10,000 millones en infraestructura en los próximos tres años.
El documento señala que, en muchas regiones, existe una relativa homogeneidad de precios entre proveedores, lo que convierte la calidad del servicio y la experiencia del usuario en los principales factores de diferenciación. En ese escenario, los principales proveedores ya han anunciado ofertas con WiFi 7, lo que, según el estudio, “mejora su condición de competencia” al viabilizar servicios con velocidades superiores a 1 Gbit/s.
La ampliación de estos planes, sin embargo, expone un cuello de botella: la red interna. Aunque Brasil ya cuenta con 47 millones de accesos de banda ancha fija y WiFi presente en 91% de los hogares, la infraestructura doméstica no siempre acompaña la evolución de la fibra.
Carlos Roseiro, ICT Marketing Director de Huawei Brasil, declaró que la nueva generación busca precisamente atacar ese punto. “Primero, velocidad. Segundo, capacidad. Más dispositivos conectados y menor latencia. La tecnología avanza en esas tres direcciones”.
El ejecutivo subrayó, además, que el debate ya dejó de ser teórico. “Los smartphones de gama alta recientemente lanzados ya incorporan WiFi 7, y entre el 5% y el 10% de la base instalada en el país ya es compatible con la nueva generación”, afirmó.
Además de los dispositivos móviles, la actualización de los routers deja de ser opcional. La tecnología permite ampliar ofertas de planes de 1 Gbit/s y paquetes entre 1 y 10 Gbit/s, tendencia que ya se observa en mercados latinoamericanos como Chile, señaló Roseiro.
El documento estima que el impacto económico del WiFi en Brasil ya alcanzó US$ 124,000 millones en 2025. Con la migración hacia WiFi 7, la proyección es de hasta US$ 3,000 millones adicionales por año en equipos y US$ 1,500 millones en nuevos servicios, además de ganancias operativas de hasta 30% para las empresas.
La tecnología es vista como base para aplicaciones intensivas en datos, como Inteligencia Artificial, automatización industrial y telemedicina, especialmente en entornos de alta densidad de dispositivos.