AT&T, el gigante de las telecomunicaciones estadounidense, reveló este miércoles que completó la venta de su participación del 70% que poseía en DirecTV al fondo de inversión TPG Capital, tras casi cinco años de haber escindido a la compañía satelital y a 10 años después del intento fallido de fusión. Los detalles de la transacción no fueron revelados.
El operador estadounidense había realizado la escisión de DirecTV en 2021, cuando vendió 30% de la operación a TPG Capital para la creación de una compañía independiente, la cual absorbería los servicios de televisión por IPTV y satélite en Estados Unidos bajo las marcas DirecTV, AT&T TV y U-Verse. En su momento, TPG pagó 1.8 mil millones de dólares en efectivo por la participación.
El movimiento se produjo luego de que la fusión entre ambas compañías no lograra consolidar una oferta atractiva en el mercado, que además le permitiera defenderse de las alternativas Over-The-Top (OTT). En 2015, bajo la dirección de Randall L. Stephenson, AT&T pagó 49,000 millones de dólares por el operador satelital DirecTV –entonces uno de los más grandes proveedores de TV de paga en Estados Unidos–, con la intención de impulsar sus propios servicios de video y formar una oferta convergente de telecomunicaciones.
En ese entonces, AT&T hizo múltiples promesas si se autorizaba su fusión con DirecTV, desde conformar una mejor oferta de servicios de banda ancha y video para los consumidores, hasta la expansión de su red de fibra óptica, con altas expectativas de crecimiento por una oferta convergente. No está claro cuáles o en qué magnitud se cumplieron las promesas, pero quedó claro que las expectativas se quedaron cortas.
La transacción original se realizó en un contexto en el que los servicios tradicionales de TV de paga comenzaban a verse impactados por el crecimiento de servicios de streaming, principalmente Netflix. Asimismo, los procesos de fusión de las operaciones y la tecnología de ambos operadores resultó ser más desafiante de lo que planeaba el mismo operador.
No obstante, aún con esperanzas de fortalecer su oferta de video y convertirse en un gigante multimedia, AT&T anunció la compra de la productora y distribuidora de video Time Warner por 85,000 millones de dólares en 2018, con la intención de asegurarse contenido premium para su oferta comercial. La operación de ambos corporativos también enfrentó diversos obstáculos culturales y comerciales que evitaron concretar una oferta sólida de video.
Pese a los esfuerzos del operador, en un periodo de cuatro años el segmento de video de AT&T perdió más de 9.5 millones de suscriptores a través de todas sus marcas, incluyendo DirecTV y U-Verse. En medio de cambios constantes en precios, promociones y marcas, este segmento de negocio pasó de un pico de 25 millones de suscriptores en 2017, hasta 15.4 millones a mediados de 2021, según cifras de ArsTechnica.
Time Warner, posteriormente renombrada como WarnerMedia, también fue escindida por AT&T en 2021 para ser fusionada con Discovery, operación por la cual recibiría cerca de 44,000 millones de dólares en efectivo.
Tras la salida de Stephenson en 2020, el nuevo CEO de AT&T, John Stankey, comenzó un proceso de desinversión en los activos de video del operador de telecomunicaciones, luego de una fallida experimentación que se estima representó costos por más de 100 mil millones de dólares, entre pérdidas de suscriptores y de valor de ambas operaciones.