De acuerdo con un estudio de The Shift Project, hacer clic en los videos de YouTube, ver pornografía en línea o series televisivas son amenazas crecientes en el cambio climático.
En 2018 se emitieron de esta manera 300 millones de toneladas de CO2. Según los investigadores, se trata de las emisiones anuales de dióxido de carbono de España o del 1 por ciento de las emisiones globales.
“Este informe muestra que la mayoría de los videos que conforman un 80 por ciento del tráfico de Internet se consumen para entretenimiento o publicidad”, dijo Hugues Ferreboeuf de The Shift Project.
Según el estudio, 21 por ciento de estos videos de entretenimiento o publicidad se encuentran en plataformas de transmisión como YouTube. Otro 34 por ciento son los llamados videos a pedido, por ejemplo, películas o series transmitidas en plataformas como Netflix o Amazon Prime. Un 18 por ciento adicional son vídeos alojados y compartidos en redes sociales, mientras que otro 27 por ciento es pornografía.
¿Debemos detener el stream?
Desde el punto de vista del cambio climático, no se trata de estar a favor o en contra de la pornografía, la telemedicina, Netflix o los correos electrónicos: el desafío es evitar el uso excesivo. Esto hace que sea una elección social para ser arbitrado colectivamente (gobernanza). En el siglo XXI, no elegir ya no es una opción viable.