El Senado de Francia aprobó un impuesto digital de 3 por ciento a los ingresos que se aplicará a aproximadamente 30 compañías, entre las que se encuentran los gigantes tecnológicos como Google, Amazon y Facebook.
El impuesto, apodado GAFA, se aplicaría a las empresas que generen ingresos mundiales en sus servicios digitales de al menos 845 millones de dólares, de los cuales 28 millones de dólares se generen dentro de Francia. El gravamen podría suponer alrededor de 500 millones de euros anuales para Francia.
Inmediatamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó una investigación sobre el impuesto digital de Francia, al que considera una práctica desleal. La pesquisa podría llevar al país a imponer aranceles o restricciones comerciales a los bienes franceses, mismo recurso que utilizó para determinar aranceles a los productos chinos debido al presunto robo de propiedad intelectual del país. Trump ya había anticipado días atrás que el impuesto se dirigía “injustamente a las compañías estadounidenses”.
“Francia es soberana y Francia decide sus propias normas fiscales. Y este seguirá siendo el caso”, le respondió el ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire. Sostuvo, además, que es la primera vez en la historia de la relación que la administración de Estados Unidos había decidido abrir una investigación de este tipo sobre la legislación francesa.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthuzer, dijo que el gravamen “es discriminatorio o irrazonable, y representa una carga o restringe el comercio de Estados Unidos”.
Lighthizer agregó que la nación norteamericana continuará apoyando los esfuerzos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para alcanzar un acuerdo multilateral sobre impuestos en la economía digital. La OCDE ha dicho que no llegará a una conclusión sobre el impuesto digital hasta 2020. Mientras que, en Europa, Alemania y otros Estados con tasas impositivas corporativas bajas como Luxemburgo o Irlanda, no está de acuerdo con la idea del impuesto. El Reino Unido está analizando un impuesto de 2 por ciento sobre los ingresos de los motores de búsqueda, plataformas de redes sociales y mercados en línea.
La decisión del mandatario estadounidense fue celebrada por algunos actores de la industria tecnológica, como Amazon, que en un comunicado dijo que el impuesto está “mal construido”, y aplaudió “a la administración de Trump por tomar medidas decisivas contra Francia y por señalar a todos los socios comerciales de Estados Unidos que el gobierno no aceptará las políticas fiscales y comerciales que discriminan a las empresas estadounidenses”.