Si algo nos ha enseñado la historia es que, para mejorar, es preciso evolucionar. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el crecimiento está asociado a aquellos ajustes de estrategia, cambios de mentalidad, desestimación de procesos engorrosos, etc. Como dice el reconocido especialista en transformación digital e industrias español Marc Vidal: “El que cambia no siempre gana, pero el que no cambia, siempre pierde”.
En esa línea de ideas, no se puede dejar por fuera el papel importante que ha cumplido la tecnología, no solo para promover nuevas formas de hacer las cosas, sino para cambiar la misma cultura y hábitos de las personas. Y esto ya no es sorpresa en pleno 2022, cuando convivimos a diario con apps que simplifican la vida, que nos permiten disponer de funciones que facilitan todas las tareas.
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