Qualcomm solicitó al tribunal federal de San José, California, poner en suspenso el fallo de la jueza de Distrito, Lucy Koh, mientras presenta una apelación que podría llevarse más de un año en pasar por los tribunales. Y también que por el momento no ejecute la decisión de expulsar ilegalmente a sus rivales en el mercado de chips para smartphones.
La compañía aún no ha presentado ninguna apelación a la decisión tomada por la jueza de distrito Lucy Koh el 21 de mayo, en el caso antimonopolio presentado por la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés).
La solicitud de esta semana sólo hace referencia a si las disposiciones del fallo se suspenden temporalmente a medida que se van cumpliendo.
Koh dictaminó que las prácticas de concesión de licencias de patentes de Qualcomm habían “estrangulado a la competencia” y le ordenó renegociar los acuerdos de concesión con clientes a precios justos, sin cortar los suministros.
Qualcomm señaló que no sólo es reestructurar sus contratos, sino que tendrá que brindar acuerdos a proveedores rivales que no podrán deshacer en caso de que la decisión se anule.
La compañía de chips indicó que el fallo tuvo “serias cuestiones legales” al excluir la evidencia después de la fecha límite, incluido el rechazo de Apple hacia la compañía con sede en San Diego y la preferencia por Intel, demostrando que Qualcomm no tenía el dominio absoluto del mercado.
Las acciones de Qualcomm subieron una vez que logró un acuerdo legal con Apple, pero bajaron 15 por ciento después de la decisión de Koh.
Y resaltó que la teoría de la FTC en la demanda no tiene precedentes en la ley antimonopolio, porque indicó que las prácticas de concesión de sus licencias de patentes equivalen a un “impuesto” sobre los fabricantes de smartphones, generando ganancias que Qualcomm puso a trabajar minando a sus rivales.
La comisionada de la FTC, Christine Wilson, escribió en el Wall Street Journal sobre la decisión de Koh, calificandola de “alarmante” y solicitando una revisión. Además alentó a los tribunales superiores a “que reconsidere la sensatez de las conclusiones del juez”, pues esta decisión es una ley y política malas.
Qualcomm no podrá celebrar acuerdos de exclusividad que impidan que los rivales vendan chips a los fabricantes de smartphones, además de que deberá estar supervisado por siete años para asegurar que cumpla con lo impuesto.
Si la solicitud de Qualcomm de poner en suspenso el fallo es rechazada, recurrirá al Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito que haga lo mismo. La apelación de la compañía procederá incluso si pierde su solicitud.