8M | El reto de emprender para las mujeres: una carrera de obstáculos con recursos propios
Sólo 1.6% de los emprendimientos de mujeres en México involucran la tecnología, contra 12.8% de los hombres. Factores como falta de tiempo, las dificultades para acceder a financiamiento, la brecha digital de género y los estereotipos alejan a las mujeres de emprender, a pesar del potencial que pueden tener sus negocios, explica la presidenta del Consejo Directivo de la ASEM.
Juana Ramírez es presidenta del Consejo Directivo de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y una de las responsables del informe Radiografía del Emprendimiento en México 2023 – Edición mujeres, en la que se presentan características y dificultades que atraviesan las mujeres emprendedoras y sus empresas en el país.
Los datos del estudio reflejan problemáticas de género y son un llamado a generar acciones urgentes que cambien esta realidad.
“Soy una emprendedora del sector salud, colombiana de nacimiento y mexicana por decisión y naturalización”, afirma Ramirez.
Fundó hace 15 años una empresa que hoy es Grupo Sohin, que se dedica al acompañamiento integral para pacientes de enfermedades complejas, raras o poco frecuentes, sus cuidadores y familiares.
El informe, con foco en México, da cuenta de que 67 por ciento de las empresas tiene al menos una mujer en su equipo fundador, pero sólo 21 por ciento de ellas han sido fundadas exclusivamente por mujeres.
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“Las empresas fundadas por mujeres son menos, mientras que en otros países de la región como Colombia el porcentaje es de 62 por ciento”, agrega.
Sobre los motivos de esta realidad expone, entre varios, que “los hombres tienen en general más oportunidades de inversión, el doble en el caso de México, y además cuantías mucho más representativas”.
Por otra parte, 26 por ciento de las mujeres aduce que el fracaso en su emprendimiento se debe a falta de tiempo, un motivo que es inexistente en proyectos liderados por hombres.
“Los cuidados entregados a las mujeres, entre ellos hijos, hogar o adultos mayores, hace que tengan menos tiempo para dedicarle a las actividades profesionales”, expresa. De esto también se desprende, por ejemplo, que buena parte de las mujeres desarrollan su negocio en casa, lo que le permite flexibilidad para atender otras actividades en simultáneo.
El perfil de las emprendedoras mexicanas
Las mujeres mexicanas tienden a emprender más en solitario, situación muy distinta a lo que ocurre con la población masculina. Entre 70 y 75 por ciento de empresas fundadas por varones tiene dos o más socios iniciales.
Al mismo tiempo, ellas “tienden a emplear más mujeres: cuando el equipo fundador es femenino, 61.6 por ciento de los colaboradores son mujeres”, detalla Ramirez.
Los cuatro sectores principales en los que hay participación de mujeres en emprendimientos de México son el comercio al por menor, consultoría de servicios profesionales o técnicos, mercado de alimentos (gastronomía, bebidas y otros) y manufactura. Del otro lado, se observa menos participación en verticales como transporte y logística y servicios financieros o seguros.

Ramirez hace énfasis en que “apenas 1.6 por ciento de las empresas de mujeres participan en el mercado tecnológico”, realidad que “también responde a la brecha informática que hace que las compañías de mujeres sean ―en apariencia― menos competitivas que las de los hombres”.
Además, “las compañías que involucran tecnología en sus modelos de negocios son más competitivas, con un impacto en hasta 35 por ciento en la productividad”, por lo que las brechas de acceso y uso de tecnología en mujeres afectan negativamente tanto su competitividad como capacidad de conquistar nuevos mercados.
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La baja participación de mujeres en emprendimientos relacionados con la tecnología también se explica por la brecha de género existente en los campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas); la brecha digital en la que todavía cuatro de cada 10 mujeres no tiene acceso a Internet y a dispositivos; así como los estereotipos y roles de género que siguen vinculando la tecnología con lo masculino.
En el ADN de las emprendedoras hay, por otro lado, una mayor preocupación por componentes de responsabilidad social al punto de que “63 por ciento de las emprendedoras declaran tener prácticas de este tipo en sus proyectos”.
Algunos datos más: es menos frecuente que el emprendimiento sea la principal fuente de ingresos en el caso de proyectos de mujeres; también se registra mayor informalidad y menor tiempo de operación de las empresas.

Entre las motivaciones para emprender, la mayoría dijo que buscaba crecimiento personal y profesional. Casi 22 por ciento encontró un negocio rentable y la misma cantidad no tenía trabajo y necesitaba generar ingresos, entre otras opciones.

La realidad y el futuro emprendedor en México
“No se puede separar el ecosistema emprendedor del contexto nacional. México es un país con graves problemas en materia de género, por lo que lógicamente es más complicado emprender para mujeres”, analiza Ramirez, aunque se muestra esperanzada en que “crecerá en los próximos años la participación de las mujeres en todos los ámbitos”.
En el marco de las elecciones presidenciales que se avecinan, la presidenta del Consejo Directivo de la ASEM pide a los candidatos mayor certeza jurídica y reforzar la “seguridad, cuidado y protección de las mujeres”, además de promover su acceso a financiamiento y formación para la apertura de nuevas oportunidades.
“Hay mucho que hacer desde el Estado ―concluye―, pero la iniciativa privada también tiene mucho para dar”.