Para 2024 se prevé un aumento de 13 por ciento anual en los envíos de televisores 4K de ultra alta definición (UHD), llegando a 233 millones de unidades en todo el mundo, mientras que los fabricantes inician el impulso de pantallas 8K sin importar la falta de programación en esa resolución.
Si bien la industria audiovisual está compitiendo por las demandas de 4K, algunos vislumbran 8K como NHK en Japón, la KBS en Corea que apunta a transmitir en el formato, y Ratuken que planea programación 8K para su servicio de video en línea a fines de 2019. Sin embargo, el costo de un televisor en este formato oscilará entre 5 mil y 70 mil dólares. Compañías como Samsung, LG, Sony y TCL ya los han anunciado.
Khin Sandi Lynn, de ABI Research, considera que este costo es poco factible para la mayoría de los consumidores, limitando el volumen de las ventas, aunque con el tiempo el precio puede ser más razonable como ha ocurrido con 4K. “Por ahora, 4K dominará el mercado de televisores de pantalla plana y el ecosistema de contenido”, explicó.
4K TV cubrirá más de la mitad de los hogares en mercados maduros y tendrá una penetración relativamente baja en mercados emergentes, con espacio para el crecimiento del mercado en los próximos años.
Durante el 8K Display Summit en Nueva York, en mayo pasado, se disiparon algunos conceptos erróneos que se aplican al argumentar en contra de las pantallas 8K, informó Display Daily.
Entre ellos está la agudeza visual humana media, que se refiere a la capacidad de resolver líneas separadas, sin tener en cuenta la capacidad de detectar ligeras desalineaciones entre los elementos, a los que el sistema visual humano es más sensible. Esto permite percibir aliasing en imágenes rasterizadas de alta resolución; con resoluciones altas se eliminará la impresión de ver una imagen en una pantalla a un nivel normal o razonable.