25 años del Tratado de Libre Comercio entre México e Israel: construyendo un puente estratégico de innovación y comercio

DPL Top Voices: Sivan Kfir Katz, Agregada Comercial de Israel en México

El pasado mes de julio marcó un hito significativo en la relación bilateral entre México e Israel: el 25 aniversario del Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigor en julio de 2000. 

Durante el último cuarto de siglo, este acuerdo ha sentado las bases de una asociación sólida y multidimensional, basada en el comercio, la innovación y los intereses estratégicos compartidos.

Un cuarto de siglo de crecimiento comercial

Desde la implementación del TLC, el comercio bilateral entre México e Israel ha aumentado más de 150%. En 2022, el volumen de comercio superó los 1,000 millones de dólares estadounidenses, lo que da cuenta de la fortaleza y resiliencia de los lazos económicos entre ambas naciones.

Hoy en día, Israel es el principal socio comercial de México en Medio Oriente, representando más de 45% del comercio regional mexicano. A su vez, México es el principal proveedor de Israel en la región de Medio Oriente y su segundo destino de exportación más importante en América Latina, después de Brasil.

Sectores clave y dinámicas comerciales

La relación comercial sigue evolucionando con tendencias sectoriales claras. En 2024, la principal importación de México desde Israel fueron los circuitos electrónicos integrados, con un valor de 263 millones de dólares, seguidos por equipos de telecomunicaciones y dispositivos médicos. 

Estas importaciones se destinan principalmente a centros de manufactura de alta tecnología en Chihuahua, Ciudad de México y Jalisco.

Las principales exportaciones mexicanas hacia Israel incluyen vehículos de motor, unidades de procesamiento de datos y automóviles de pasajeros. Estos patrones reflejan la naturaleza complementaria de ambas economías: la fortaleza industrial de México y la ventaja tecnológica de Israel.

Una relación más allá de los bienes

El éxito del TLC no se mide únicamente en términos del volumen comercial, sino también en el marco más amplio de cooperación que ha propiciado. La modificación del protocolo del tratado en 2010 introdujo un nuevo capítulo sobre colaboración en tecnología, industrias de apoyo y pymes, destacando un interés mutuo en fomentar un crecimiento impulsado por la innovación.

Corporaciones mexicanas como Cemex, Bimbo, Mexichem y Rossini han establecido centros de investigación y desarrollo (I+D) en Israel, atraídas por el vibrante ecosistema de innovación del país. 

Por su parte, empresas israelíes como Amdocs y Teva han expandido sus operaciones en México, siendo la adquisición en 2016 de la farmacéutica mexicana Rimsa por parte de Teva (por 2,300 millones de dólares) una de las inversiones israelíes más grandes en la región.

Relevancia estratégica en un contexto global cambiante

A pesar de los recientes desafíos geopolíticos, el comercio bilateral ha seguido creciendo. En 2024, el intercambio comercial superó récords previos y la inversión extranjera directa (IED) de Israel hacia México alcanzó los 55 millones de dólares. Las remesas desde Israel hacia México también registraron un máximo de 1,730 millones de dólares, el nivel más alto en casi una década.

Para las empresas israelíes, México representa una oportunidad altamente estratégica. Con un mercado interno de más de 126 millones de personas, acceso preferencial a los mercados de Estados Unidos y Canadá a través del T-MEC y acuerdos comerciales con más de 40 países, México funciona tanto como una gran base de consumidores como una plataforma global de exportación. 

Estas ventajas han impulsado el creciente interés en el nearshoring, ya que las empresas israelíes buscan acercar operaciones a mercados clave y reducir riesgos en sus cadenas de suministro.

El camino hacia adelante: ampliar la cooperación

De cara al futuro, las oportunidades son amplias. La agrotecnología, la gestión del agua, la innovación en salud, la ciberseguridad y las energías limpias se destacan como sectores en los que el conocimiento israelí puede responder a las necesidades mexicanas. Se percibe un entusiasmo creciente por parte de las empresas israelíes para invertir, desarrollar en conjunto y crecer junto con socios mexicanos.

Conclusión: una alianza madura y moderna

Tras 25 años, el Tratado de Libre Comercio entre México e Israel sigue siendo uno de los acuerdos más duraderos y dinámicos que conecta a América Latina con Medio Oriente. Lo que comenzó como un acuerdo centrado en aranceles se ha transformado en una alianza estratégica definida por la innovación, la resiliencia y las oportunidades compartidas.

Con bases sólidas y un compromiso con el crecimiento, el próximo capítulo de esta relación promete ser aún más productivo, tanto para los gobiernos como para las empresas y los ciudadanos.