23% de la población rural en EE.UU. carece de cobertura de banda ancha de mínima velocidad

La FCC dijo que la brecha digital ha disminuido 30%, pero la comisionada Rosenworcel dijo que el informe “subestima enormemente” el alcance de esta problemática.

Un 22.6 por ciento de la población de zonas rurales y 27.7 por ciento de las áreas tribales en Estados Unidos todavía no tienen acceso a la banda ancha terrestre fija y móvil LTE con velocidades mínimas de 25/3 y 5/1 Mbps, respectivamente, mientras que en las ciudades sólo el 1.5 por ciento carece de esta cobertura, de acuerdo con un nuevo informe de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés).

La diferencia de cobertura prevalece entre las áreas urbanas y rurales, aunque el regulador señaló que la brecha digital disminuyó 30 por ciento entre 2017 y 2018, y en la actualidad más del 85 por ciento de los estadounidenses cuenta con un servicio de banda ancha más veloz de 250/25 Mbps.

Entre 2018 y 2019, el país ha experimentado un aumento en el despliegue de fibra, por lo que los hogares que se conectan a través de esta tecnología ascendieron de 5 millones 900 mil hasta los 6 millones 500 mil, señaló el presidente del organismo, Ajit Pai.

Afirmó que se han “tomado medidas agresivas para eliminar las barreras regulatorias a la implementación de banda ancha y reformar nuestros programas del Fondo de Servicio Universal”, y esperan comenzar en octubre la subasta del Fondo de Oportunidades Digitales Rurales para incrementar la cobertura.

Sin embargo, la comisionada Jessica Rosenworcel cuestionó los resultados presentados por la FCC en el Informe de implementación de banda ancha. Al concluir que sólo existen 18 millones de personas sin acceso a la banda ancha, el reporte “subestima enormemente el alcance de la brecha digital en este país” porque parte de que el servicio está disponible si un proveedor afirma ofrecerlo a un cliente en un bloque censal.

Las críticas a los datos de la Comisión, como la de Rosenworcel, parten de que el informe se basa en el Formulario 477, del cual se ha señalado que sobreestima la disponibilidad de la banda ancha. En el mismo documento, el regulador reconoció que esta metodología “es imperfecta” y “puede exagerar el despliegue de servicios y móviles”, pero aseguró que sigue siendo una medida consistente.