Reforma Clara Luz Álvarez
Es común escuchar que las personas contratan servicios de acceso a internet fijo para sus hogares u oficinas con empresas como Telmex, izzi, Totalplay, Megacable, etcétera, y se quejan de que nunca reciben la velocidad que se les ofrece en la publicidad y en los paquetes que adquieren. Muchas incluso llegan a incrementar la velocidad contratada para tener una mejor experiencia, sin mucho éxito. ¿Hay publicidad engañosa o sólo es falta de información o un poquito de ambas?
Es importante precisar que en México actualmente cuando se habla de velocidades de internet (Mbps = Mega bits por segundo) se está refiriendo al servicio fijo, pues el servicio móvil comercializa capacidad (MB = Mega Byte). Me enfocaré al servicio fijo en tanto la conectividad a los hogares resulta fundamental para reducir los abismos digitales entre quienes tienen acceso a internet en sus viviendas versus los que únicamente pueden aprovechar los accesos en sitios públicos (si es que hay en su localidad) o a través del celular que consume sus datos.
Es un hecho que mayormente se contrata acceso a internet en los hogares para que -a través de WiFi- puedan conectarse con dispositivos móviles (celulares, tabletas, laptops). Al usar WiFi las velocidades ofrecidas pueden reducirse por múltiples razones tales como: en qué horario se está utilizando el internet (p. ej. en las noches hay hora pico de tráfico); dónde se ubica el modem; cuántos dispositivos están conectados a la vez y qué están ocupando (p. ej. enviar un email consume mucho menos que estar viendo un video o jugando ciertos videojuegos); el material de construcción de los hogares; posibles interferencias con otros equipos (p. ej. microondas); los propios equipos terminales y su antigüedad; la densidad de la zona, entre otros.
Así que las velocidades ofertadas pueden estar referidas únicamente a conexiones por cable y nunca por WiFi, pero ¿lo saben y comprenden los consumidores?
Algunas empresas como Telmex e izzi en sus términos y condiciones alertan de que la velocidad ofertada puede verse afectada por diversas cuestiones, ¿es suficiente eso para una elección libre e informada del consumidor?
izzi incluso proporciona una herramienta que da información sobre la velocidad promedio en cada ciudad y según el paquete de que se trate. Este esfuerzo es bueno, sin embargo, se sabe que dentro de las ciudades también hay profundas desigualdades tanto en disponibilidad de infraestructura como en calidad de los servicios.
En las grandes ciudades y en zonas altamente pobladas, el acceso a WiFi puede ser el causante de una degradación de la velocidad y la calidad del internet, a pesar de que la red del operador tenga la capacidad suficiente. De ahí la relevancia de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) haya decretado el segmento de 5,925-6,425 MHz como de uso libre. Es debatible si el IFT debió o no ampliar ese segmento, lo cual no es materia de este artículo. Lo que busco destacar es que al hacerse disponibles más frecuencias para WiFi y con los equipos adecuados, se puede lograr una mejor experiencia de usuarios.
Aun cuando los operadores deben informar la velocidad de transmisión en una hora pico, una revisión de sus páginas de internet muestra que no todos cumplen o que esa información es de difícil acceso. De ahí que es necesario un esfuerzo conjunto en particular del IFT y la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor para que la publicidad aporte información útil para la toma de decisiones y se evite que consumidores sigan contratando “más megas de velocidad”, cuando quizá lo que requieran es usar el cable de red, un amplificador de la señal o una red mesh. Además, debe evaluarse si la publicidad como está hoy induce a confusión o si se requieren hacer explícitas y prominentes las posibles afectaciones al servicio de internet cuando se usa una red WiFi.
Investigadora de la Universidad Panamericana
claraluzalvarez.org
@claraluzalvarez
