VEMO impulsa inclusión financiera de conductores de plataformas de movilidad en México

VEMO Impulso tiene una cartera de mil 400 vehículos eléctricos financiados. A través de su colaboración estratégica con Uber, proyecta financiar otros 5 mil 500 autos eléctricos en el mercado mexicano. Su director, Áaron Sáenz, revela los planes de la vertical Fintech de Vemo en esta entrevista exclusiva con DPL News.

VEMO Impulso tiene mil 400 vehículos en su cartera. La meta, según su director, Aaron Sáenz, es colocar otros 5 mil 500 en los próximos años a través de la alianza que anunció recientemente con Uber.

De esta forma, Vemo proyecta contribuir de manera directa a la colocación de alrededor de 7 mil vehículos eléctricos e híbridos en México en esta primera etapa. 

Financiamiento inclusivo eléctrico

Cuando Vemo se lanzó en 2021 en la Ciudad de México, Aaron Sáenz ya llevaba una década en el mundo financiero. En 2011, junto a su socio, Alejandro Rosette, creó Financiera por el Impulso Económico (Fimeco), S.A. de C.V., una sociedad financiera de objeto múltiple (Sofom), que otorgaba créditos tradicionales.

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Aaron Sáenz, director de VEMO Impulso, en las instalaciones de Vemo. Foto: DPL News.

Aaron Sáenz Entsberger es un ingeniero devenido financiero. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Iberoamericana. Sáenz explica que la de VEMO Impulso es una solución Fintech que permite sacar el crédito 100% online. No pide enganche y el crédito dura tres o cuatro años, dependiendo del tipo de vehículo, aunque, por la naturaleza del financiamiento, por ser un arrendamiento financiero, el cliente es propietario desde el inicio, según explica Sáenz.

Inclusión financiera para adquirir vehículos

Los créditos automotrices representan la menor cantidad de la cartera de la banca múltiple en México: hasta el cierre de 2022 había 531 mil 274 créditos de hombres y 431 mil 328 de mujeres.

En total, pese a haber experimentado un incremento anual del 20%, la cifra sigue siendo baja, y no rebasa el millón, con 971 mil 631 créditos automotrices de la banca, según el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2023 de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Para atacar este problema, en 2015, Fimeco comenzó su incursión en los vehículos: los fundadores desarrollaron un producto para financiar a conductores de plataformas de movilidad su activo de trabajo, que Saenz define como el “primero de su tipo en el país y, me atrevo a decir, en el mundo”.

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A través de este modelo de arrendamiento financiero o lease-to-own (LTO), en inglés, Sáenz buscaba resolver todos los obstáculos financieros endémicos de México: la inexistencia de historial crediticio y de comprobantes de ingresos formales, sobre todo de los colaboradores de apps.

Fimeco, en cambio, consideraba datos alternativos: se fijaba en la persona, su capacidad de trabajo, cuántas horas le dedicaba y cuántos ingresos generaba en la plataforma. El modelo arrancó en 2015 con Uber: la alianza permitió hacer la cobranza directa, como un descuento vía nómina, y compartir información con la empresa de movilidad.

“Esto empezó en 2015 y obviamente se ha ido refinando a lo largo del tiempo, en estos ya nueve años otorgando este tipo de créditos. Hemos financiado a más de 3 mil personas que han sido ya dueños de su vehículo”, cuenta en entrevista con DPL News en su oficina en la sede de Vemo.

Vemo: la aportación y la fusión

Sin embargo, aún falta atar un cabo: en qué momento se cruzaron los caminos de Fimeco y Vemo y, lo más importante, cuándo pivotearon a financiar vehículos eléctricos e híbridos, tras dedicarse únicamente a vehículos de combustión.

Hacia septiembre-octubre de 2020, Sáenz y Rosette estaban tratando de levantar capital para poder crecer su empresa. Tocaron la puerta de muchos fondos y financieras, una de ellas, la del hermano de Roberto.

En aquel entonces, Roberto Rocha, cofundador & CEO de Vemo, estaba buscando un socio que pudiera llevar la parte de plataformas de movilidad. Su hermano los refirió y Rocha también pidió referencias dentro de Uber: “Éramos los que llevamos operando el producto más tiempo con mayor experiencia y sus socios estratégicos de ellos desde el principio”, cuenta Saenz.

Rocha y Germán Losada, el otro cofundador de Vemo, se acercaron a ellos: –Tenemos este proyecto, necesitamos capabilities como los de ustedes para esto una empresa -les dijeron, en una comida, como se han gestado otras tantas historias del emprendimiento en México.

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A Sáenz y Rosette les intrigó desde el principio: era justo lo que estaban buscando: una oportunidad para crecer y diversificar lo que estaban haciendo, y además “realmente tener un impacto”. Durante esos cinco años habían financiado 2 mil vehículos, todos de combustión.

“Con esta nueva visión: poder transicionar a la electromovilidad, seguir ayudando a la gente a conseguir financiamiento y crear y crecer su patrimonio, fue donde le pegaron al clavo con el proyecto”, sintetiza.

“Sí fuimos adquiridos, pero no fue una adquisición normal, porque nosotros creímos en el proyecto. Lo que hicimos fue sumarnos como empresa a Vemo. La forma como funciona es que aportamos nuestra empresa al proyecto”, declara.

Sáenz cuenta que su inmersión en el proyecto fue tal, que incluso desde antes de convertirse en socios, en febrero o marzo de 2021, ya estaban trabajando juntos a diario con el equipo extendido, en el que también estaban Germán García, actual director de Infraestructura de Carga, quien también se unió desde el principio.

Los documentos se firmaron en julio de 2021 y así Vemo nació formalmente. Comenzó a operar con cinco Renault Zoe que les quedaron fruto de una adquisición. A inicios de marzo de 2024, la flota de VEMO Conduce cuenta con 630 vehículos BYD, en su mayoría del modelo D1.

La creación de un ecosistema

Al ingresar en una industria naciente, como la electromovilidad, Vemo enfrentó el reto de resolver ‘el problema del huevo y la gallina’, como lo llama Sáenz.

“Existe un mercado desatendido y que va a seguir creciendo mucho, pero, por un lado, no había la base de vehículos eléctricos suficientes para que fuera sostenible un negocio de recarga y no había la base de cargadores para ser sostenible un negocio enfocado en vehículos eléctricos”, detalla.

Por eso, explica, Vemo nació “como un ecosistema y no como una o dos líneas de negocio independientes”.

Las cuatro verticales que conforman el ecosistema de Vemo son: VEMO Conduce, la flota propia de vehículos propios —los blancos con una franja verde que circulan— donde conductores, que son empleados de Vemo, dan servicio en la plataforma de Uber; VEMO Impulso, el financiamiento de vehículos eléctricos que dirige Sáenz; flotas comerciales para empresas y, finalmente, la infraestructura de recarga, tanto pública como privada.

“Es un círculo virtuoso entre las diferentes líneas de negocio en donde cada una le genera demanda a la otra y así es como se logra empezar a tener eficiencias y, obviamente, bajarle el costo a las personas”, explica Sáenz.

Por ello, el director cuenta que Vemo “ofrece una solución holística de vehículos, cargadores y tecnología de monitoreo para esos vehículos y cargadores que nos atiende todas las necesidades del mercado y también generarnos autodemanda para nuestros propios productos”.

Desde su C2, Vemo monitorea en tiempo real con una tecnología de desarrollo propio el estado de la batería y los conductores de los vehículos. Con soluciones de telemetría y cámaras siguen cuánta energía les queda y pueden detectar, incluso, alertas de bostezos, para velar por la seguridad del conductor y los pasajeros.

El desafío de la infraestructura de carga

Sáenz ahonda en el reto que implica la infraestructura de carga en México: para que funcione el ecosistema y el negocio, además de que los vehículos sean asequibles y con una capacidad de rango (ya que recorren alrededor de 240 kilómetros diarios), deben tener acceso a soluciones de recarga rápida.

El programa de VEMO Impulso incluye la instalación de un cargador de 7.4 kW en casa, que tardaría entre seis y siete horas en cargar un vehículo; sin embargo, Sáenz aclara que solamente al 20% de los conductores se les puede instalar cargador en su casa por distintos motivos, el más común, la regularización de su recibo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Debido a que solamente a una parte pequeña de la población le van a poder instalar un cargador y al alto costo de la instalación, Vemo identificó la necesidad de poner una red de recarga pública a la que tengan acceso los conductores. E instaló cargadores rápidos en cuatro centros de recarga en la zona metropolitana del Valle de México: en la Torre Aleph, en el sur; en el Monumento a la Madre, en el centro; en Lomas Verdes, en Naucalpan y en Petrarca, en Polanco.

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Sáenz define a estos hubs como ‘centros multipropósito’, donde operan VEMO Conduce, VEMO Impulso y eventualmente podrían incluir flotas comerciales: “Tienes en un solo lugar tres negocios y la red más amplia y robusta de recarga de México que la puedes encontrar en la aplicación de Whats”, declara.

“Yo estoy muy emocionado de que lleguen tantas marcas a México y, como motores de la electromovilidad: entre más haya, mejor. Me encanta que estén viniendo a invertir en México, porque eso no solamente beneficia a la electromovilidad y a nuestros mercados, sino también a nuestro país”.

“Somos agnósticos a ellas, lo que queremos es el mejor producto para nuestro cliente”, aclara Sáenz.

Hoy VEMO Impulso está presente en cinco ciudades de México: Tijuana, Monterrey,  Guadalajara, Querétaro y la Ciudad de México. Respecto a Colombia, donde Vemo adquirió la flota eléctrica de Viral Code que operaba en Beat, Saénz dice que es ‘un mercado muy padre para el financiamiento, ya que hay una necesidad latente de inclusión financiera igual que en México’.

“Es un mercado que tenemos en la mira, pero en México hay muchísimo mercado, hoy tenemos un muy pequeño pedazo de pastel y queremos consolidar nuestra ventaja competitiva”, concluye.