Un panorama de cripto en América Latina

Daniel Vogel, cofundador y CEO de Bitso, en su sede en México. Foto: DPL News

Daniel Vogel, Cofundador y CEO de Bitso

Hace 10 años nos entusiasmaba Bitcoin como una nueva e innovadora forma de dinero. Aunque sus aplicaciones parecían lejanas, nos emocionaba su descentralización, su código abierto y su programabilidad como el dinero del futuro. 

En Bitso siempre hemos buscado hacer que las criptomonedas sean útiles, y nuestras primeras entrevistas —algunas de las cuales aún pueden encontrarse en YouTube— hablaban del potencial de Bitcoin como una ruta alternativa para los millones de personas migrantes en Estados Unidos, quienes envían remesas a sus familias en México.

Bitso nació gracias a un interminable entusiasmo y optimismo por la posibilidad de reescribir nuestro sistema financiero sobre protocolos más rápidos, eficientes y abiertos, y que serían más incluyentes. 

Ahora, una década después, contamos con más de 8 millones de clientes en México, Argentina, Brasil, Colombia y otros países que han depositado su confianza en nuestra compañía e interactúan diariamente con activos cripto que son globales, incluyentes y que siguen revolucionando la forma como interactuamos: desde pagos y contratos inteligentes, hasta el registro de datos a prueba de manipulaciones y la gestión de activos en protocolos descentralizados.

A lo largo de los años se han hecho infinidad de paralelismos entre el nacimiento de Internet y el camino que actualmente están siguiendo la tecnología blockchain y las criptos. 

En los años 90, recuerdo ser testigo de una revolución que derribó las barreras de la comunicación y vio nacer una nueva forma de compartir información; en poco tiempo, pasamos de ser rehenes de una infraestructura antigua, logramos establecer comunicación con personas alrededor del mundo usando un nuevo paradigma y la humanidad se empoderó con una nueva herramienta. 

Es fácil trazar los paralelos cuando vemos un mundo económico en continua expansión, con innovaciones como las plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi), las cuales permiten a las personas prestar, pedir prestado y realizar operaciones bancarias sin intermediarios financieros tradicionales; los tokens no fungibles (NFT) revolucionando los mercados de arte y coleccionables, al proporcionar pruebas de propiedad y autenticidad; y los contratos inteligentes, que automatizan y aseguran procesos complejos en industrias que van desde bienes raíces hasta la gestión de cadenas de suministro. 

Así como Internet democratizó la información, la blockchain está democratizando el intercambio de valor y la confianza.

Al acercarnos a nuestro décimo aniversario, ha sido divertido reflexionar sobre lo lejos que ha llegado la industria cripto, la tecnología blockchain y Bitso. 

Hace diez años, la capitalización de mercado de toda la industria cripto era de menos de 10 mil millones de dólares; hoy estamos por encima de 1.5 billones de dólares. 

Hace diez años, Ethereum y los contratos inteligentes eran una idea en desarrollo; hoy hay decenas de millones de contratos inteligentes desplegados en diversas redes descentralizadas.  

En América Latina, una región históricamente afectada por la inestabilidad financiera y el acceso limitado a los servicios bancarios, el impacto de las criptomonedas ha sido particularmente profundo. 

Hemos visto de primera mano cómo las monedas digitales ofrecen un salvavidas a quienes no tienen atención de los bancos convencionales, permitiendo a millones acceder a servicios financieros por primera vez y construir su patrimonio, protegiéndose de la inflación y la depreciación de sus monedas locales. 

A través de Bitso, las remesas se han vuelto más rápidas y asequibles, empoderando a familias y alimentando economías locales. 

Nuestra plataforma también se ha convertido en un centro de innovación, donde nuestra comunidad de clientes explora las potencialidades de las cripto y participa en una nueva economía descentralizada.

En la primera edición del Panorama cripto en América Latina de Bitso, descubrimos las preferencias en el uso y propiedad de las criptomonedas en varios países de la región durante la segunda mitad de 2023. 

Algunos hallazgos son que en Brasil y México la criptodivisa favorita es bitcoin, mientras que en Argentina y Colombia son los dólares digitales (USDC y USDT); o que las mujeres comienzan a invertir en cripto a una edad más avanzada, siendo bitcoin su activo digital preferido.

Es interesante descubrir que bitcoin y las monedas estables están entre las monedas más compradas en los mercados locales; que la participación de las mujeres en cripto está creciendo con rapidez, aunque sigue siendo una industria dominada por hombres; y que la turbulencia en la industria durante el último par de años no impidió el crecimiento en la adopción de cripto.

Uno de los retos más relevantes que enfrenta la industria cripto está relacionado con un conocimiento todavía básico sobre cripto entre la población, y también con la incertidumbre, principalmente provocada por acontecimientos sucedidos en 2022 y a finales de 2023. 

Sin embargo, eso no ha detenido el crecimiento en la adopción de cripto y del negocio. Las personas siguen comprando y adoptando cripto, lo que muestra un renovado interés por las monedas digitales más consolidadas que permiten escapar de la volatilidad; y de manera importante, el voltear hacia plataformas de cripto que demuestren confianza y transparencia en sus acciones. 

Los hallazgos del estudio de Bitso muestran también que los holders a largo plazo siguen conservando sus criptomonedas y no las venden porque están a la espera de un nuevo cripto verano. Esta tendencia demuestra que quienes conocen el mercado cripto confían y creen que el ecosistema prosperará luego de una época con prevalentes dificultades. 

América Latina es una región especial y con un interesante entusiasmo en lo que respecta a cripto: fue una de las primeras zonas en adoptar la tecnología y donde se está explorando una variedad de casos de uso, cuya misión es enfrentar los retos financieros de la vida real en cada país. 

Esos casos de uso, más allá del trading, son cada vez más comunes en la región debido a la inestabilidad económica, lo que anima a la población de algunos países a “vivir en cripto”, dejando atrás el dinero fiduciario.

La inclusión financiera sigue siendo un asunto para considerarse, y las criptomonedas pueden ayudar a resolverla con opciones accesibles para invertir, ahorrar y preservar el valor del dinero, así como para crear patrimonio y riqueza a través de productos que, sin duda, tienen el potencial de cambiar la vida de las personas y fomentar un sistema financiero más accesible y justo.

Creemos que al conocer estas tendencias el público podrá comprender el impacto que las criptomonedas y la tecnología blockchain están teniendo en nuestra región. La próxima década traerá nuevos desafíos y oportunidades para Bitso y para la industria, sin duda; pero con el apoyo de nuestra creciente comunidad de clientes, socios e inversionistas, estamos listos para seguir rompiendo barreras y dar forma al futuro de las finanzas, haciéndolas más accesibles, transparentes y equitativas para todas las personas.