Twitter bajo era Musk: junta disuelta, nuevo consejo de moderación y cargo por verificación

Elon Musk, quien se ha convertido en el “único director de Twitter” tras disolver la junta directiva, ha comenzado rápidamente la ejecución de cambios sobre la compañía, que incluyen desde su operación diaria, hasta el análisis de las políticas de moderación y la verificación de usuarios en la red social.

De acuerdo con un documento presentado ante la SEC, la autoridad financiera de Estados Unidos, todos los anteriores miembros de la junta directiva de Twitter han dejado de tener puestos directivos en la compañía, “acorde a los términos del acuerdo de compra”, con lo que Musk se ha convertido en el “único director”.

Tras haber completado el proceso de adquisición de Twitter el pasado jueves 27 de octubre, diversos medios habían revelado que Musk despidió a los principales directivos de la compañía, incluyendo el CEO, Parag Agrawal, con quien tuvo ciertas discrepancias cuando el empresario se unió por primera vez a la junta directiva.

Desde antes de convertirse en el jefe máximo de Twitter, Musk ya había tuiteado varias ideas, a veces polémicas o contradictorias, sobre cómo se vería la compañía bajo su dirección, incluyendo el objetivo de eliminar cuentas falsas, verificar que las cuentas sean controladas por humanos y restablecer cuentas que hubieran sido suspendidas, entre otras.

Musk confirmó el pasado viernes que Twitter “formaría un consejo de moderación con puntos de vista ampliamente diversos”, y que no se harían cambios en las cuentas o las políticas de moderación hasta que el consejo se reúna.

Hasta el momento, no se han modificado las políticas de moderación. Sin embargo, los usuarios se mantienen a la expectativa sobre los posibles cambios por venir, al considerar la personalidad y puntos de vista del propio Musk.

Como usuario de la red social fue un duro crítico de ciertas decisiones de Twitter, como la suspensión de cuentas; se describe a sí mismo como un “absolutista de la libertad de expresión”; y personalmente se ha metido en problemas con las autoridades al utilizar su cuenta de Twitter para tomar o anunciar decisiones extraoficiales respecto a sus empresas, así como haber sido demandado por difamación.

Uno de los principales puntos que ha generado mayor expectativa es si al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, le será restituida su cuenta de Twitter. Al respecto, Musk bromeó que si recibiera un dólar por cada vez que alguien le pregunta sobre esto, Twitter ya “estaría imprimiendo dinero”. Aparentemente, esta decisión estaría sujeta a la reunión del consejo de moderación.

Asimismo, Musk ha enviado señales un tanto confusas sobre cómo exactamente equilibrará su supuesto ideal de libertad de expresión absoluta con su compromiso de cumplir las reglas locales del país donde Twitter tenga operaciones.

Luego del cierre de compra, finalmente se reveló que entre los principales inversionistas que acompañaron a Musk en la transacción se encuentran el príncipe saudí Al Waleed bin Talal –que es ahora el segundo mayor inversionista de Twitter–, un fondo soberano de Qatar y otro de capital de riesgo de Dubái, países que no se caracterizan por seguir el ideal del empresario.

Por otro lado, diversos medios revelaron que una de las características a ser introducidas por Twitter próximamente es el de un cobro de 20 dólares mensuales para ser un usuario verificado, el cual sería integrado al plan actual de Twitter Blue. Este plan ya había recibido un incremento de precio a mediados de año, desde 2.99 hasta 4.99 dólares al mes, para el acceso de ciertas funciones exclusivas como temas, carpetas para elementos guardados o la posibilidad de editar tuits.

Supuestamente, Musk habría impuesto un plazo límite para los desarrolladores de Twitter involucrados en incluir este nuevo cobro a la suscripción. No se han dado mayores detalles sobre tal fecha límite o su composición.

Sin embargo, el posible cobro por el proceso de verificación no ha caído bien entre los usuarios, ya que no se trata de una nueva funcionalidad, y había sido introducida por Twitter con el propósito de generar mayor confianza sobre la información que circula en la plataforma.

La verificación de Twitter (la marca azul que aparece al lado de ciertos perfiles) fue introducida por la propia compañía como una manera de verificar que los tuits de ciertas cuentas de interés público (funcionarios, artistas, periodistas, etc.) efectivamente eran publicados por dicha persona, lo que a su vez ayudaría a combatir la desinformación, prevenir el robo de identidad y brindar una protección extra a periodistas.

Stephen King, escritor de novelas de suspenso y terror, y cuya cuenta está verificada, tuiteó “a la m**da, deberían pagarme. Si eso se instituye, me iré como Enron”. Dan Slott, escritor de cómics, también criticó la medida y señaló que su cuenta fue verificada cuando comenzó a recibir amenazas de muerte y surgieron cuentas a su nombre tras la filtración del último número 700 de The Amazing Spider-Man.

Asimismo, una encuesta realizada por un usuario verificado (@Jason), y que se acerca al millón y medio de respuestas, revela que 81.5 por ciento de los usuarios no pagarían por la verificación. Al respecto, Musk respondió: “Interesante”, sin negar o confirmar los planes de cobro.

Jillian C. York, activista y directora de libertad de expresión en la Electronic Frontier Foundation (EFF), criticó también los planes de Musk para reducir el alcance de las medidas de Twitter para combatir la desinformación, a la vez que consideró que existe un grave riesgo al requerir la autenticación de los usuarios, que “podría significar el fin de la libertad y la seguridad en las que [estos usuarios] han llegado a confiar”.

“El seudónimo y el anonimato son esenciales para los usuarios que pueden tener opiniones o identidades que no se alinean con quienes están en el poder. Incluso si Musk continúa permitiendo los seudónimos, exigir a los usuarios que entreguen información personal podría dejarlos vulnerables a la captura de datos por parte de sus gobiernos”, señala la activista en un artículo publicado en el MIT Technology Review.

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