El Universal Irene Levy
El 30 de octubre vence la tregua de 90 días que Donald Trump otorgó a México antes de imponer nuevos aranceles. La advertencia es clara: si no se eliminan ciertas barreras no arancelarias, el “perdón” temporal se acaba. En esa lista de pendientes se encuentran dos asuntos que preocupan particularmente a Washington: cancha pareja para empresas norteamericanas y el precio del espectro radioeléctrico. No es casual que esta semana, en su visita a México, el secretario de Estado, Marco Rubio, ponga ambos temas sobre la mesa.
El timing no podría ser más delicado. A más tardar el 8 de septiembre, Hacienda deberá presentar al Congreso el Paquete Económico 2026, donde definirá cuánto deberán pagar las empresas por usar el espectro. Esa decisión no es un asunto técnico; México elegirá entre recaudar hoy o sentar las bases para un sector competitivo, con mayor cobertura y más inversión en el futuro.
EL ESPECTRO MÁS CARO DEL MUNDO: El IFT fue categórico en su análisis más reciente: los pagos anuales en México se ubican entre 88% y 96% por arriba de la mediana internacional. Dicho de otra forma: nuestro país cobra casi el doble que el promedio global por un insumo básico de la conectividad.