Tregua de la Corte a Telcel

El Universal Alberto Barranco

El asunto de fondo remite a si el Congreso invadió facultades del Instituto Federal de Telecomunicaciones al prohibir una práctica a una firma en específico.

Desde el terreno práctico estamos hablando de lo que en el argot se conoce como “Efecto Club”, es decir el concederle privilegios a usuarios de una red en condiciones diferenciadas para el resto de las existentes.

La práctica que técnicamente es conocida como “On-net” fue calificada en su momento por la Comisión Federal de Competencia Económica como perniciosa al considerarse que su objetivo era desplazar a la competencia.

El litigio lleva seis años en los tribunales, dado que la reforma de ley aprobada por el Congreso entró en vigor el 13 de agosto de 2013.

En aquel entonces el costo de interconexión de las llamadas entre usuarios de Telcel era de 98 centavos el minuto, en tanto las que llegaban a la red de ésta desde la competencia costaban hasta 2 pesos.

La filial de América Móvil sería declarada preponderante en sus cinco mercados un año después, lo que la obligó a someterse a una regulación asimétrica en un escenario en que desde hace tres años enfrenta la competencia de AT&T de los Estados Unidos, quien aglutinó a su causa a Iusacell y Nextel, entre otras.

En el marco, las circunstancias se han modificado radicalmente, abriéndose las firmas a paquetes de llamadas ilimitadas, incluso a Estados Unidos y Canadá, lo que vuelve menos lesivo el “Efecto Club”, aunque sin perder veneno.

Considerando que la Corte se pronunció a favor de Telcel en un caso similar de competencia entre el Congreso y el IFT, la balanza podría volverse a inclinar a su causa.

Estamos hablando de una reforma de ley que obligaba a la firma del magnate Carlos Slim a tarifa cero en materia de interconexión a sus redes. La reversa le devolvió la posibilidad de cobro si bien con una cuota menor a la que a su vez le cobran las otras redes para conectar a sus clientes.

Los titubeos de la Primera Sala de la Corte obedecen a la presión de Telcel, cuyos abogados tienen una enorme marca en materia de amparos ganados… pero también al desencanto de AT&T y Telefónica México por no poder arrebatarle una rebanada sustancial de mercado a la firma hegemónica, lo que las ha obligado a frenar inversiones.

Un round más.