El Vocero Ileanexis Vera
La más reciente publicación de Perspectivas económicas de América Latina 2020 (LEO, por sus siglas en inglés) identificó la transformación digital como la herramienta más eficiente para acelerar el proceso de recuperación económica de América Latina y el Caribe (ALC).
Acorde con la publicación, la transformación digital puede ayudar a las economías de ALC a salir de la crisis estimulando la innovación empresarial y nuevos modelos de consumo. También indica que puede asistir transformando los sistemas de producción y las cadenas de valor, reorganizando los sectores económicos e introduciendo nuevas condiciones de competitividad.
Además, se puntualiza que las herramientas digitales pueden contribuir a un mejor acceso a los servicios públicos, incluida la salud y la educación. Igualmente, el informe expone que pueden ayudar a mejorar la gobernanza, situando a los ciudadanos en el centro de las políticas públicas.
Economistas locales entienden que la transformación digital en Puerto Rico está bastante avanzada, pero todavía no ha llegado a ser utilizada como una herramienta eficaz de desarrollo económico. Según el economista José J. Villamil, por años se ha estado mencionando la necesidad de aumentar la penetración y utilización de la informática y la digitalización como herramientas para mejorar la productividad y posibilitar avances en el País.
“Puerto Rico tiene una base muy buena de empresas locales de inteligencia tecnológica —alrededor de 200 empresas— sobre las cuales construir estrategias basadas en economía. Incluso en la Isla existe el ambiente para lograrlo, pero no se hace. Necesitamos que las organizaciones empresariales apoyen la migración hacia una economía fundamentada en este tipo de tecnología, no como acciones aisladas, sino como estrategia de fortalecimiento de la base digital”, expresó.
Sin embargo, el decano de la división de Negocios, Turismo y Emprendimiento de la Universidad Ana G. Méndez, Juan C. Sosa, entiende que se necesita algo más que el deseo y la capacidad para implementar. A ello sumó la necesidad de adaptar la tecnología a todos los niveles, desde el consumidor y los negocios hasta el gobierno.
“El consumidor suele adaptarse más rápidamente a la tecnología, pero se necesita que en todos los niveles se transforme y comparta para que pueda ser efectiva. Se trata de un país inteligente. Donde se puedan comunicar de gobierno a gobierno, negocio a negocio, negocios a gobierno, consumidor a gobierno, etc.”, agregó.
Sosa acentuó, además, que Puerto Rico puede estar en una mejor posición, ya que por mucho tiempo estuvo rezagado en la ejecución de la estructura digital. Aunque reconoció que la pandemia de Covid-19 ha obligado a adelantar los procesos, todavía entiende que falta camino por recorrer para posicionar la Isla como un mercado con una estructura digital ágil, que no solo beneficie al ciudadano, sino también a las empresas y al gobierno.
“Lamentablemente, el gobierno es la primera barrera para crear negocios en la Isla. Se ha convertido en el talón de Aquiles para la Isla incrementar su competitividad. La parte digital es una de las herramientas esenciales para revertir dicha tendencia y reducir la brecha de la desventaja competitiva de la Isla”, señaló.
Según las más recientes estadísticas del Negociado de Telecomunicaciones, al 30 de junio la Isla contaba con 4,101,497 líneas: alámbricas, un 12%; inalámbricas, un 83% y de voz a través de internet (VoIP), 5%. En torno al número de suscripciones a internet habían registradas 3,358,829, la cifra más elevada desde 2017.
Reconocen los retos
La publicación advierte de un camino difícil por delante. El acceso a internet está lejos de ser universal. En 2018, el 68% de la población de ALC lo usó regularmente, casi el doble de la proporción que en 2010. Sin embargo, mientras que el 75% de la población más pudiente de América Latina usa internet, solo el 37% de la población más pobre lo hace.
La transformación digital viene con grandes desafíos, advierten, con más del 20% de los trabajos en algunos países que probablemente se sometan a algún tipo de automatización. Por lo tanto, establecen que la región necesita nuevas inversiones masivas en educación y capacitación para equipar a los trabajadores con la habilidad digital necesaria.
El informe LEO 2020 documenta también el dramático impacto de la pandemia de coronavirus entre los más vulnerables y marginados. Las microempresas se han visto especialmente afectadas, estimando que probablemente 2.7 millones de ellas cierren, lo que implica la pérdida de 8.5 millones de puestos de trabajo.