Soy Frankelda llega a las pantallas con una mezcla entre artesanía y tecnología stop motion. La película, que comienza a transmitirse a partir del 12 de diciembre en la plataforma de HBO después de su estreno en cines el 23 de octubre, es un hito de animación y audiencias dispuestas a celebrar propuestas originales.
Jaime Jiménez, vicepresidente de Contenido Estratégico de Kids & Family de WBD Latinoamérica, resume la llegada del filme como la confirmación de un apetito por historias locales contadas con técnicas artesanales y soluciones tecnológicas propias.
Frankelda nace del universo creado por los hermanos Ambriz y el estudio Cinema Fantasma. El proyecto comenzó como un piloto breve para plataformas digitales y escaló hasta convertirse en un largometraje.
La esencia del éxito, según Jaime Jiménez, radica en una combinación de historia potente, personajes memorables y la innovación detrás de la animación.

Frankelda conecta porque “es una historia poderosa, muy bien contada con un gran talento detrás y el personaje permite que el público se identifique con facilidad”.
Añade que la recepción en México confirma el triunfo del talento local y que el malinchismo de otras generaciones se ha ido disipando.
La producción impulsada por Cinema Fantasma cristaliza en una película hecha con recursos modestos pero con soluciones técnicas creativas.
Los directores y el equipo desarrollaron herramientas propias, utilizaron impresoras 3D y sistemas de poleas diseñados en estudio para manipular marionetas complejas, montaron cientos de sets que luego fueron depurados en el proceso de edición.
Jiménez revela el trabajo del equipo a partir de “miles de horas de artistas hipertalentosos en el estudio” y explica que muchas escenas y personajes quedaron fuera del corte final, guardadas para expandir el universo más adelante.
Frankelda mezcla comedia, horror gótico y fantasía en una trama que sigue a una escritora del siglo XIX que viaja a su subconsciente para enfrentarse a las criaturas que creó con su imaginación.
La película ha sido programada en festivales y tuvo proyecciones previas en certámenes como Guadalajara y Annecy, antes de su circuito comercial.
La cinta cuenta con más de un centenar de marionetas y decenas de escenarios, lo cual subraya la magnitud artesanal de la apuesta.
Desde la perspectiva de estrategia de contenidos, Jaime Jiménez detalla tres pilares que guían la apuesta por proyectos como Frankelda.
Primero, la data sobre audiencias y su comportamiento en plataformas; el pulso en redes sociales y conversaciones públicas; y la intuición empresarial para identificar propuestas originales que provocan una emoción inmediata. Jiménez dice que la data es importante, pero convive con el instinto y la autenticidad de las historias.
Sobre la relación entre artesanía y herramientas digitales, Jiménez evita polarizaciones simplistas. Reconoce la controversia alrededor de la Inteligencia Artificial, pero señala que “desde siempre la tecnología ha estado ligada a la animación”.
Considera que la IA puede convertirse en una herramienta que haga posibles más relatos, sin reemplazar la imaginación original de los creadores.
Para Frankelda la innovación surgió de la conjunción entre creatividad manual e ingeniería de producción.
La película figura en la programación de la Cineteca Nacional y en ciclos de exhibición desde el 12 de diciembre en la plataforma de HBO, además de haber tenido pase en festivales durante el año.
La dirección está a cargo de los hermanos Roy y Arturo Ambriz, la producción es de Cinema Fantasma junto con socios, además de un elenco de voces que da vida a criaturas y criaturas-humanas que transitan entre lo ominoso y lo entrañable.
Jiménez invita al público a permanecer abierto a la sorpresa y a darle una oportunidad a un personaje que, dice, todos llevamos dentro. “Todos tenemos un pedacito de Frankelda.” Recomienda que la curiosidad gane para descubrir una propuesta que mezcla lo hecho a mano, experimentación y capacidad de innovación técnica del equipo.