Excélsior Maricarmen Cortés
Aunque, desde noviembre pasado, el presidente de Telefónica a nivel global, José María Álvarez-Pallete, anunció que la empresa se concentrará en sus operaciones en España, Alemania, Reino Unido y Brasil, y venderá sus filiales en Hispanoamérica, Camilo Aya, presidente y CEO de Telefónica México, se mantiene enfocado, por un lado, en el aterrizaje del convenio firmado con AT&T, justo unos días antes para tener acceso a su infraestructura y red de última milla y, por el otro, en mejorar sus servicios y rentabilidad.
Los países donde Telefónica busca salirse, ya sea mediante ventas, fusiones o asociaciones, son Chile, Perú, Uruguay, Colombia, Ecuador, Venezuela y México.
Aya explica que el convenio con AT&T es de ocho años y se enfoca en el cambio de estrategia de la empresa para invertir menos en infraestructura y más en servicios digitales, que es ya una tendencia a nivel mundial, que —dice— se profundizará cuando inicie en México la red de 5G en telefonía móvil. Telefónica continúa con las pruebas técnicas y el convenio iniciará en las ciudades donde se registra exceso de tráfico, para concluir en 2022.
Desde luego, una preocupación de la empresa es la decisión que adoptará el IFT, y que se espera en marzo, en la revisión de las medidas asimétricas para América Móvil como empresa dominante en el sector.
A casi siete años de la reforma de telecomunicaciones, la paradoja es que, a diferencia de lo que sucedió en otros países, como España, donde Telefónica era dominante, en México, América Móvil se mantiene con una participación de mercado superior al 60 por ciento.