Reforma Clara Luz Álvarez
Desde los orígenes de la telegrafía, el sector de las telecomunicaciones ha estado inmerso en cambios constantes respecto al enfoque sobre el tipo de régimen que es apropiado. Ello se constata desde el primer título para instalar una línea telegráfica en 1849, pasando por la similitud de aproximaciones entre Maximiliano de Habsburgo y Benito Juárez, siguiendo con las leyes en la primera mitad del siglo XX, con el monopolio natural subyacente como la respuesta; continuando con la instauración en la década de 1990 de un régimen en competencia que ofrecía ser el remedio de todos los males y que demostró que no fue así.
Los cambios de régimen han sido graduales, como el viento fresco que anuncia la lluvia. Así, la Ley Federal de Telecomunicaciones de 1995 abrió las telecomunicaciones a la competencia, pero desde la Ronda de Uruguay y el GATT (1988), la privatización de Telmex (1990), la suscripción del Acuerdo de Marrakesh con el que se estableció la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la entrada en vigor del TLCAN (1994), se perfilaba la conversión. México siguió la corriente mundial de apertura a la competencia, de privatización de empresas públicas y donde el gobierno dejaba de ser jugador del mercado para convertirse en árbitro.
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