Rocket Day: Katya Echazarreta acerca la ciencia y el espacio a niñas y niños
El Rocket Day fue impulsado por Church & Dwight, a través de su marca Arm & Hammer, en alianza con la fundación Christel House México.
Ciudad de México. El Rocket Day convirtió un día de clases en una experiencia fuera de lo común para más de 80 estudiantes de primaria, quienes se acercaron a la ciencia y al espacio a través de actividades interactivas y el testimonio de Katya Echazarreta, la primera mujer mexicana en viajar al espacio.
Desde el primer momento, Katya rompió la distancia con preguntas simples: “¿Quién sueña con viajar al espacio algún día?”. Las manos se levantaron de inmediato. No hablaba de un sueño lejano, sino de uno posible.
Durante su encuentro con las niñas y niños, compartió la historia que marcó su vida. “A mis 7 años yo tomé la decisión de que algún día viajaría al espacio”, contó, y recordó cómo una visita escolar a un museo de ciencia cambió su destino. Ese día no fue elegida como astronauta, sino como científica, algo que en su momento la hizo llorar. “Yo realmente quería ser astronauta, pero creo que fue lo mejor que me pudo haber pasado”, dijo. Aquella experiencia le permitió descubrir que el espacio no era sólo una fantasía, sino un campo real de estudio, trabajo y posibilidades.
Echazarreta también habló de las voces que, con el tiempo, intentan apagar los sueños. “Cuando somos niños, tenemos sueños enormes, pero lentamente nos los van quitando. Nos dicen que estas cosas no son para nosotros”, afirmó. Frente a las y los estudiantes insistió en que creer también es una decisión: “La decisión de creer sólo la puedes tomar tú”. Recordó que, cuando compartió su sueño con su mamá, la respuesta fue un simple “sí”. Ese respaldo, dijo, fue clave para no abandonar su meta, incluso cuando parecía imposible.

La ingeniera eléctrica también llevó a los estudiantes al interior de un lanzamiento espacial, explicando con palabras sencillas lo que normalmente sólo se ve en películas. Les habló del conteo regresivo, de la espera tensa y de ese punto en el que ya no hay vuelta atrás: “Llega un momento en el que tú ya no puedes decidir no ir. Pase lo que pase, el cohete sale contigo adentro”. Y describió cómo se sienten las vibraciones, cómo el cuerpo percibe la fuerza del despegue y cómo, poco a poco, el planeta comienza a hacerse más y más pequeño. “Es una explosión controlada lo que te saca de la Tierra”, explicó.
Narró cómo se ve el mundo desde fuera. “Yo pensaba que el cielo se iba a ir haciendo oscuro poco a poco, pero no es así”, relató. Dijo que, de pronto, se cruza una especie de portal y todo se vuelve negro, infinito, excepto por la imagen del planeta. “Es lo único que puedes ver, nuestro planeta –contó–. El planeta es redondo, se los puedo confirmar, porque yo lo vi con mis propios ojos”.
Katya también habló del futuro de la exploración espacial y de lo que hoy parece ciencia ficción, pero mañana podría ser cotidiano. “Yo creo que en unos 50 años ya vamos a poder habitar la Luna”, pronosticó.
Explicó que ya existen proyectos para construir bases lunares, generar energía y producir alimentos fuera de la Tierra. Para ella no es únicamente una posibilidad tecnológica, sino una invitación: “Ustedes podrían ser quienes lo hagan realidad”.
En diálogo con DPL News, Katya Echazarreta recordó que este tipo de actividades marcaron su infancia. “Cuando yo tenía esta edad, estas experiencias fueron muy importantes para mí. Gracias a ellas tomé la decisión de estudiar mi carrera”, compartió. Y aunque en su familia había ingenieros, no conocía a mujeres que se dedicaran a estas áreas. “Puede resultar complejo para una niña interesada en carreras vinculadas a la ciencia y la tecnología, pero que no ve esos referentes a su alrededor”, destacó.
También subrayó la importancia de que existan modelos visibles que amplíen las posibilidades de lo que creen que pueden ser: “Puedo imaginar que, para las niñas, ver a una mujer que ha logrado estas cosas puede ser muy importante para ellas”.
Una iniciativa con propósito social
El Rocket Day fue impulsado por Church & Dwight, a través de su marca Arm & Hammer, en alianza con la fundación Christel House México. En una charla para DPL News, Luis López Santibáñez, gerente de Marketing en Church & Dwight, mencionó que esta iniciativa se conecta directamente con el propósito de la empresa.
“Creemos en el poder de los rituales cotidianos para mejorar la calidad de vida de las personas. Esta iniciativa se alinea muchísimo con ese propósito, porque busca acercar la ciencia a los pequeños, a las nuevas generaciones, a los estudiantes del mañana”, explicó.
Mencionó que la colaboración con Christel House surgió de una relación previa de voluntariado y trabajo comunitario. “Queríamos hacerlo a través de una fundación que tuviera un impacto social real. Ya los conocíamos y reconocemos su trabajo”, dijo López Santibáñez y agregó: “Esto no es sólo un evento, es algo que puede marcar a los niños”.
López Santibáñez destacó que la presencia de Katya Echazarreta no fue casual: “Queríamos a alguien que pudiera hablar de cohetes, pero también inspirar. Que fuera mexicana, mujer y la primera en ir al espacio. Creemos que eso es súper poderoso para que las niñas y los niños vean que sus sueños sí pueden ser reales”.
Educación para romper ciclos
Christel House es una organización internacional que trabaja por la movilidad social a través de la educación. Su modelo va más allá del aula. “Somos una escuela de tiempo completo, con niños desde primero de primaria hasta tercero de preparatoria, todos becados al 100%”, explicó Enrique Sarabia Castillo, director de Desarrollo y Marketing de la fundación.
El enfoque STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es parte esencial de su modelo. “Impulsamos matemáticas, robótica y programación. Tenemos laboratorios Idea Labs donde desarrollan procesos creativos que los van encaminando hacia estas carreras”, añadió.
Este enfoque académico se complementa con un programa de formación en carácter y liderazgo, diseñado para brindarles habilidades socioemocionales y prepararlos para el mundo laboral. “Desde muy pequeños los ayudamos a descubrir qué quieren ser, cuáles son sus habilidades y cómo pueden llegar ahí”, detalló Sarabia.

Antes de despedirse, Katya dejó una última reflexión: “Nunca ha sido tan posible como ahora. Las oportunidades están ahí. No va a ser fácil, pero sí es posible”.
El Rocket Day cerró con una actividad donde las y los estudiantes construyeron su propio cohete, una actividad pensada para despertar su curiosidad, mostrarles que la ciencia también se aprende jugando y recordarles que sus sueños pueden comenzar con algo tan simple como imaginar, crear y lanzar su propia idea al cielo.