Rival de Starlink, SpaceSail, tiene hasta 2 años para comenzar a operar en Brasil

La entrada de la empresa china puede ampliar la competencia con Starlink en el suministro de Internet en áreas remotas y con baja cobertura terrestre.

El Consejo Director de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) autorizó la operación en Brasil del sistema de satélites no geoestacionarios de SpaceSail. El Derecho de Explotación de Satélite concedido contempla hasta 324 satélites en las bandas Ku y Q/V y establece el inicio de la operación en un plazo de hasta dos años, bajo pena de caducidad.

En la práctica, la decisión permite que la empresa china comience a ofrecer capacidad satelital en el país, viabilizando aplicaciones como el acceso a banda ancha vía satélite, especialmente en zonas remotas o con baja cobertura terrestre.

La autorización se produce en un momento de reorganización del mercado global de constelaciones en órbita baja (LEO).

SpaceSail forma parte del esfuerzo chino para construir una megaconstelación de miles de satélites, asociada al proyecto conocido como “Qianfan” (Mil Velas), con ambición de cobertura global hacia el final de la década. La propuesta es similar a la de Starlink, de SpaceX, que actualmente lidera el segmento de banda ancha satelital LEO.

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Al igual que su competidora estadounidense, SpaceSail apuesta por satélites más pequeños, ubicados más cerca de la Tierra, lo que reduce la latencia y amplía la capacidad para aplicaciones de alta demanda de datos.

La estrategia apunta a mercados emergentes y países en desarrollo, donde existen brechas de infraestructura y un gran potencial de expansión de la conectividad.

La entrada en Brasil refuerza este movimiento. El país es considerado estratégico tanto por el tamaño de su territorio como por la existencia de áreas rurales y amazónicas con cobertura limitada.

Según el modelo regulatorio brasileño, el suministro de capacidad involucra tres figuras: la explotadora de satélite, titular del derecho de explotación; el representante legal, que formaliza en Brasil los contratos de provisión de capacidad; y la prestadora de servicios de telecomunicaciones, responsable de utilizar esa capacidad para ofrecer el servicio al usuario final.

Con la decisión, el mercado brasileño de banda ancha vía satélite tiende a ganar un nuevo eje de competencia geopolítica y tecnológica.