Retos inaplazables de los operadores en América Latina

América Latina se encuentra ante una disyuntiva tecnológica. Seguir gestionando redes tradicionales de telecomunicaciones, ver cómo los costos operativos se disparan, el crecimiento se frena y la brecha digital se estanca. O bien, apostar por redes con visión de futuro, redes de alta capacidad, eficientes y seguras que permitan a los operadores capitalizar el ascenso del tráfico, hacer frente al reto de los costos energéticos y convertirse en motores de la transformación digital.

Ericsson invita a liderar hoy las redes del futuro, integrando tecnología avanzada, sostenibilidad y seguridad como principios fundamentales. 

Los proveedores de servicios de comunicaciones (CSP) en América Latina atraviesan una serie de obstáculos estructurales que influyen en su capacidad de adaptarse plenamente a las exigencias del mercado, realizar inversiones estratégicas e introducir redes de nueva generación de manera más ágil. 

Entre estos desafíos destacan tres convergencias: (i) incremento exponencial del tráfico móvil, (ii) presión creciente en los costos energéticos y operativos y (iii) necesidad de construir redes confiables y seguras que soporten la digitalización de la economía y el Estado, minimizando los riesgos para los usuarios. Revisemos cada caso y sus alternativas.

1. Tráfico en aceleración, explosión de datos y necesidad de redes robustas

El punto de partida a partir del cual todos deben tener claridad es que el tráfico móvil crece sin pausa. Según un informe de GSMA Intelligence, en América Latina el tráfico de datos móviles por conexión crecerá entre 20 y 30% anual hasta 2030. 

Otra referencia, el Ericsson Mobility Report indica que en América Latina el tráfico móvil creció 25% interanual en el primer trimestre de 2025. Estimaciones sitúan el consumo promedio por smartphone en la región en torno a 14 GB mensuales. Proyecta que para 2030 supere los 46 GB mensuales. 

El incremento en el tráfico móvil trasciende el simple aumento del consumo de datos en Internet. Implica desafíos significativos para los CSP, incluida la necesidad de rediseñar la arquitectura de sus redes, aumentar la densidad de estaciones base, acelerar la transición hacia tecnologías 5G, expandir la capacidad del backhaul y transformar las redes de acceso radial en redes diseñadas para optimizar la capacidad, reducir la latencia, diversificar los servicios y mejorar la experiencia del cliente.

Para Ericsson, la evolución de las redes de próxima generación (incluidas 5G, 5G-Advanced y los preparativos para 6G) representa un motor estratégico. Estas tecnologías permiten a los operadores en América Latina no sólo gestionar eficientemente el crecimiento del tráfico, también convertirlo en oportunidades de monetización, impulsar su diferenciación en el mercado y elevar la calidad del servicio y la experiencia del cliente.

La visión de Ericsson es que la región aproveche este momento para consolidar redes líderes que ofrezcan conectividad masiva, baja latencia, slicing de red, IoT y otros servicios para las industrias, negocios y el sector público.

Si bien la adopción de 5G sigue creciendo en América Latina, aún existen desafíos por superar para que la región logre una integración más acelerada y competitiva de esta tecnología inalámbrica avanzada. Ericsson estima que al final de 2026, 5G representará 43% de las suscripciones en América Latina. 

Lo anterior significa que durante los próximos años la migración de 4G a 5G, la habilitación de espectro para bandas bajas, medias y altas, la modernización de la infraestructura legada y la lógica de monetización de nuevos servicios serán determinantes en las estrategias de los CSP. 

Es aquí donde la experiencia pionera de Ericsson aporta valor. Su enfoque en redes de nueva generación, eficiencia operativa, confianza y en un ecosistema abierto facilita que los operadores construyan esa ventaja competitiva.

2. Costos energéticos y sostenibilidad como nuevo eje estratégico

El segundo gran desafío para los operadores de la región es el aumento de los costos energéticos, lo cual impone importantes presiones financieras y la necesidad de priorizar la sostenibilidad como un pilar estratégico. 

Como lo señala GSMA, “el consumo energético representa entre 20 y 40% de los gastos operativos de la red” (GSMA). La asociación de operadores móviles afirma que más de 80% de las emisiones operativas de una red provienen de la operación y el mantenimiento de la misma (GSMA).

Estas cifras, provenientes directamente de la industria móvil, exponen una realidad crítica: los operadores no pueden seguir operando como lo han hecho hasta ahora. El aumento del tráfico, la densificación de redes, la proliferación de dispositivos y la transición tecnológica implican una mayor complejidad operativa. 

Con mercados energéticos cada vez más retadores, caracterizados por precios elevados, la eficiencia energética y la sostenibilidad asumen un papel estratégico. Más allá de su relación con aspectos como la Responsabilidad Social Corporativa, estas prioridades podrían transformarse en pilares fundamentales para garantizar la competitividad y la estabilidad comercial a largo plazo.

La visión de Ericsson transforma este desafío energético en una oportunidad estratégica para que los operadores de telecomunicaciones en América Latina actúen decididamente. Se trata de liderar el proceso de construcción y modernización de redes preparadas para gestionar el rápido crecimiento del tráfico de datos. Estas redes no sólo deben garantizar capacidad y eficiencia, también evitar que los costos operativos y energéticos se disparen. Este enfoque permite combinar innovación tecnológica y sostenibilidad, marcando el camino hacia un futuro más competitivo, eficiente y responsable en el sector de las comunicaciones.

El enfoque de Ericsson en la construcción de redes sostenibles representa una gran oportunidad para optimizar el rendimiento y la eficiencia del sector de las telecomunicaciones en América Latina. Este enfoque incluye la evolución sustentable de la red, la modernización como imperativo para escalar 5G de manera eficiente y la operación inteligente con Inteligencia Artificial y Machine Learning para optimizar el consumo de energía de la red

Asimismo, muchos operadores en América Latina han establecido objetivos de “cero neto” para sus emisiones operativas de carbono, acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París. Como industria móvil, están alineados con este compromiso sostenible. El objetivo exige que las redes minimicen el consumo de energía, maximicen la eficiencia, adopten fuentes renovables de energía y utilicen tecnologías centradas en la optimización del consumo. 

En este punto, Ericsson tiene un mensaje claro para América Latina: es imperativo construir redes líderes que sean al mismo tiempo eficientes y sostenibles y que permitan al operador competir con agilidad ante costos crecientes.

3. Confianza, seguridad y redes críticas para construir la infraestructura del futuro

El tercer desafío estratégico para los operadores y los reguladores es la seguridad y la confianza. Las redes de telecomunicaciones dejaron de ser sólo un servicio para los usuarios. Ahora son una infraestructura digital crítica al mismo nivel que la energía, el agua o el transporte. 

La digitalización acelerada de la economía, de las administraciones públicas y sus servicios esenciales como salud o educación implica que cualquier vulnerabilidad o puerta trasera en la red tiene un impacto directo en la seguridad nacional, la privacidad y la continuidad del servicio. Ningún operador ni regulador pueden permitirse el más mínimo riesgo a estas infraestructuras críticas.

Ericsson promueve un enfoque que hemos denominado de “seguridad por diseño”. Protección incorporada desde el diseño de los productos, los servicios, el software, las soluciones y durante todo el ciclo de vida de la red. Se trata de un enfoque de seguridad y confianza end-to-end.

La compañía alinea sus prácticas con estándares globales como 3GPP, International Organization for Standardization (ISO) y National Institute of Standards and Technology (NIST). Recientemente, Ericsson junto a otras quince empresas de África, Asia, Europa y Norteamérica anunciaron el lanzamiento de la Trusted Tech Alliance (TTA), una coalición de proveedores tecnológicos globales afines que trabajan más allá de las fronteras en una pila tecnológica de confianza —desde conectividad, infraestructura en la nube y semiconductores hasta software e IA. 

Para la región latinoamericana, donde los reguladores y los operadores enfrentan retos de historial de inversiones, diversidad de entornos regulatorios, nuevos modelos de negocio y exigencia de ciberseguridad, esta perspectiva es vital. 

Ericsson garantiza la seguridad por diseño para redes abiertas (Open RAN), virtualizadas, multi-acceso, interconectadas y seguras, lo cual permite a los operadores latinoamericanos (en diálogo y colaboración con las autoridades regulatorias) construir una base tecnológica robusta, confiable, escalable y preparada para la convergencia entre redes móviles, fijas, satelitales y de nueva generación. Esos son los principios de las redes líderes, sostenibles y confiables.

La propuesta de Ericsson es que los operadores que adopten esta visión de calidad, seguridad y eficiencia serán quienes lideren la transformación digital e inteligente en la región.

4. Recomendaciones estratégicas para América Latina

Para maximizar la oportunidad que se presenta para América Latina, los actores deben adoptar un enfoque estratégico y coordinado.

Primero, definir una hoja de ruta de migración de 4G a 5G y luego 5G-Advanced que contemple liberación de espectro, plan de densificación de estaciones bases, actualización de infraestructura, ecosistema de dispositivos y monetización de servicios empresariales y verticales.

Incorporar la eficiencia energética desde el diseño de la red, al seleccionar estaciones base de bajo consumo, automatización de redes, inteligencia de tráfico, virtualización, compartición de infraestructura y uso de energías renovables. Esto permitirá a los operadores reducir el costo energético y acercarse a sus objetivos de emisiones cero.

Adoptar el principio de seguridad y confianza de red como requisito estratégico, no sólo técnico. Lo anterior implica implementar marcos de ciberseguridad integrados, cumplimiento de estándares, colaboración con autoridades nacionales y un modelo de negocio que priorice la continuidad del servicio, la privacidad del usuario y la protección de infraestructuras críticas.

Para monetizar la nueva era de servicios digitales no basta con gestionar más tráfico. Los operadores deben transformar ese crecimiento en valor mediante servicios FWA, IoT industrial, redes privadas 5G para empresas, smart cities, conectividad para la industria 4.0 y modelos de suscripción de valor agregado. Ericsson posiciona su oferta precisamente para habilitar estos modelos.

Finalmente, concebir la sostenibilidad como ventaja competitiva de los operadores. La contribución tecnológica de Ericsson para América Latina es que los operadores que construyan redes líderes y tecnológicamente avanzadas, sostenibles, seguras y abiertas enfrentarán los desafíos del futuro, capturarán el crecimiento exponencial del tráfico, liderarán la digitalización en cada mercado y convertirán los negocios de conectividad en motor de competitividad, inclusión y sustentabilidad.