Regular lo digital

Reforma Jorge F. Negrete

Cuando existe asimetría en el consumo de bienes o servicios, el Estado regula. La regulación es una función técnica, de alta precisión. Hablamos de “regular”, que es una figura vital en el entorno jurídico y económico de la sociedad contemporánea. Se regula la competencia económica, el acceso a insumos o recursos del Estado, las acciones estratégicas de particulares y empresas en la sociedad. Pero ¿dónde están los límites?, ¿dónde la forma?, ¿la estructura del ente regulador?
La regulación, sus alcances y su forma son producto del momento histórico y cultural de la sociedad, también de las nuevas formas económicas y de la innovación. Regulamos la energía nuclear, la energía eléctrica, las telecomunicaciones, la competencia económica, el espacio aéreo, la importación de productos, las normas tecnológicas, estándares médicos y los datos personales. ¿Es importante regular? Sí.

Además, se regula de forma positiva o negativa, a veces con resoluciones expresas y administrativas; otras, donde no regular es regular. La decisión de no regular es una acción positiva. Un ejemplo: Europa informa que son los primeros en regular la Inteligencia Artificial (IA). ¿Eso quiere decir que el mundo no regula? No. No regular es regular. Esta acción implica observar, prospectar, analizar y comprender un fenómeno de impacto visceral y transversal. Ser el primero no es tener la razón.

El mundo digital europeo está rodeado de innumerables normas jurídicas que no han sido adoptadas por México todavía. Por lo pronto, me voy a referir a la regulación del sector denominado de telecomunicaciones y competencia económica.

Desde hace 20 años, la materia de competencia económica ha sido liderada por el estándar europeo, específicamente la escuela inglesa y su regulador Ofcom. Hay que comprender que Ofcom nace en 2001 bajo el principio de sustituir varias autoridades existentes. Fue concebido como un megarregulador para supervisar diversas materias que convergían aceleradamente de las nacientes redes de telecomunicaciones. Nacía la convergencia tecnológica y Ofcom adquiere las funciones de cinco reguladores. Desde entonces, este órgano generó influencia en todo el mundo, particularmente América Latina y México. En materia de telecomunicaciones, la mayor parte de la regulación fue diseñada para un mundo 3G y 4G.

¿Qué sucede con el mundo de las telecomunicaciones hoy en día? Primero, las telecomunicaciones han evolucionado. Tenemos un sector que se consideraba móvil y que ya no lo es. Debemos llamar a este sector “infraestructura digital”. Es un ecosistema end to end, circular, con múltiples recursos fijos, móviles, de Nube y procesadores. La complejidad de la tecnología 5G es demandante en más espectro (10 veces más), radiobases y más fibra óptica (10 veces más de ambas), así como masivos recursos de Nube y cómputo. Es decir, altos niveles de inversión constante. No hay sector comparable en inversión intensiva como este.

El entorno ha sido adverso para las históricas y poderosas telcos: precios de espectro alto, exorbitante regulación, ingreso por usuario bajo (ARPU), inflación y un promedio de 10 veces más inversión. ¿El efecto? Un proceso inevitable de globalización o búsqueda de más territorios y mercados para buscar escala y eficiencias financieras extraordinarias.

La regulación europea no nos sirve y debemos acercar nuestra economía digital a la economía norteamericana de forma acelerada.

Se presentará pronto una nueva ley del sector en México. ¿El reto? Una ley simple, eficiente, que facilite la inversión, la innovación, la transformación digital, que genere una masiva inclusión digital y capacidades de competitividad económica y tecnológica a nivel global. ¿Es factible? Sí. ¿Es imperativa? Sí. No habrá sociedad digital, inclusión, ni competitividad a finales de este gobierno, si la nueva ley y sus autores, se equivocan.

Presidente de DPL Group

X / @fernegretep