La compañía de telecomunicaciones, Singtel Optus, pagó una multa de medio millón de dólares australianos (336 mil 500 dólares estadounidenses), tras una investigación de la Autoridad Australiana de Comunicaciones y Medios (ACMA) que lo halló culpable por violar las leyes de spam.
La investigación encontró que entre el 1 de junio y el 4 de diciembre de 2018, Optus envió mensajes de texto y correos electrónicos a los usuarios después de que se habían dado de baja. También se descubrió que la compañía envió correos electrónicos en forma de avisos de facturación que no incluían un servicio de cancelación de suscripción.
La Presidenta de la ACMA, Nerida O’Loughlin, dijo que “esta es la segunda notificación de infracción más grande que se haya pagado a la ACMA, y la más grande pagada por spam“.
Indicó que la multa “refleja la gravedad de las infracciones cometidas por Optus y su incumplimiento de los deseos de sus clientes de darse de baja. Los australianos encuentran el spam irritante, y como regulador estamos tomando medidas enérgicas”.
Por su parte, Optus se ha comprometido a nombrar un consultor independiente para revisar sus sistemas, políticas y procedimientos, para el cumplimiento de las normas de spam.
“La empresa debe reducir significativamente el riesgo de incumplimiento continuo; sin embargo, la ACMA supervisará activamente el cumplimiento de Optus con sus compromisos; si no se cumplen, la ACMA considerará una acción judicial”, recalcó O’Loughlin.
El incumplimiento de las reglas de correo no deseado de Australia puede dar lugar a que la ACMA solicite una sanción civil o un mandato judicial del Tribunal Federal, entregue un aviso de infracción, acepte un compromiso exigible por el tribunal o emita una advertencia formal. Los reincidentes corporativos pueden enfrentar multas de hasta 2.1 millones dólares australianos por día (alrededor de 1.4 millones de dólares).