Regulación laboral de plataformas debe poner el foco en la innovación y estabilidad


México y varios países de América Latina, como Perú y Costa Rica, buscan definir marcos regulatorios respecto al trabajo que se realiza a través de las plataformas digitales de la economía colaborativa, específicamente las plataformas de transporte y reparto de comida y otros productos a domicilio (delivery).

El debate aún está en marcha y todavía hay muchas consideraciones de por medio. Ángel Melguizo, economista y consultor en políticas públicas y digitales, considera que lo que hay que poner en el centro del diálogo es la innovación y la estabilidad de ingresos, beneficios sociales y condiciones de trabajo.

Durante el foro Digital Life, el experto afirmó que “es importante que, público y privado, nos sentemos a diseñar unas reglas innovadoras, y evitemos crear barreras no a la formalidad, sino a los mecanismos para asegurar que los latinoamericanos tengan empleos más estables, salarios más altos y protección a la salud”.

Ya existen algunos estudios sobre este sector que muestran que lo más valorado por los conductores y repartidores es la flexibilidad e independencia para generar ingresos, incluso por encima de otras ocupaciones. También hay informes que señalan que las plataformas se han vuelto una fuente económica importante para las personas migrantes, comentó.

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Melguizo señaló que incluso en las plataformas de la economía colaborativa se observa más formalidad y estabilidad que en trabajos tradicionales. Sin embargo, existen desafíos en cuanto a la protección social y la planeación a futuro, pues las personas no ahorran lo suficiente para anticiparse a problemas de salud, su retiro u otras eventualidades.

En ese sentido, el especialista consideró necesario que el Estado intervenga en la regulación laboral de las plataformas, pero no bajo un esquema ‘bismarckiano’ –nacido en 1883 en Alemania, y basado en una relación bilateral de empleador y asegurado– que ya no es funcional para América Latina. Hoy el sector público y privado deben sentarse a crear reglas más estables e innovadoras, acotó.

Al respecto, Alejandro Salafranca, titular de la Unidad de Trabajo Digno de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de México, coincidió en la necesidad de adoptar un enfoque de análisis moderno que proteja el modelo de negocios de las plataformas colaborativas, pero conciliando el trabajo digno y la seguridad social.

El funcionario dijo que se trata de “un sector de la economía puntera, un sector vanguardista, urbanita, con grandes aportaciones de empleo juvenil y adulto (…), que ha creado en México más o menos medio millón de empleos”.

Sin embargo, advirtió que ese vanguardismo también debe darse en la creación de empleo formal, garantizando derechos y prestaciones de seguridad social. “El trabajo en plataformas debe crear empleo formal, de formas imaginativas y vanguardistas. El medio millón de personas que trabajan en el sector en México deben tener seguridad social”, señaló.

Actualmente, la STPS está preparando una reforma para regular el trabajo a través de las plataformas digitales. Ha recibido propuestas por parte de la industria e inclusive de los conductores y repartidores. En el centro del debate está cómo se puede brindar seguridad social a este sector, sin ahogar la flexibilidad y autonomía que brinda a sus colaboradores.

“Lo que nos preocupaba conceptualmente es que un sector puntero, vanguardista, creativo, con una capacidad impresionante de crear empleo de una forma novedosa y dúctil, estaba cayendo en un esquema clásico que es empleo de vanguardia versus empleo informal”, detalló Salafranca.

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Todavía no se conoce el contenido del proyecto de reforma de la Secretaría del Trabajo, pero Alejandro Salafranca comentó que la institución plantea un esquema de acceso a la seguridad social basado en un sistema especial y flexible de “subordinación multipatronal” para aumentar la formalidad en el sector.

Melguizo discrepó del funcionario en cuanto a poner el foco en la formalidad. “Formalidad o informalidad, yo no creo que sea el criterio para evaluar a las plataformas, sino tiene que ser todo aquello que la formalidad conlleva: salarios estables, condiciones laborales estables, protección de salud y protección laboral”, afirmó.

En tanto, Miguel Abad Carrillo, director de Asuntos Públicos para América Latina de Cabify, comentó que se debe tomar en cuenta que los colaboradores de las plataformas muchas veces tienen varias ocupaciones al mismo tiempo, por lo cual no tienen una relación de dependencia.

Además, puntualizó que se tienen que ponderar las diferencias entre los conductores y repartidores asociados a las plataformas, y tomar en cuenta que los colaboradores no están dispuestos a dar una aportación al sistema de seguridad social que represente una disminución a sus ingresos o la pérdida de flexibilidad.