Redes sociales, ¿moderación o censura?

Reforma Clara Luz Álvarez

Facebook, Twitter, Tik Tok y otras redes sociales han gozado de libertad para decidir qué contenidos deben ser bajados de sus plataformas y qué cuentas se deben bloquear conforme a sus términos de servicio y otras reglas internas que buscan, por un lado, preservar su negocio como plaza pública en la que se puedan expresar sus usuarios en un sinfín de temas y, por otro lado, evitar ser espacio para que el discurso de odio y las noticias falsas atenten contra las instituciones, la paz y la democracia.

Bajo diversas decisiones judiciales en Estados Unidos, las plataformas habían recibido protección como intermediarios al no imputárseles responsabilidad de los contenidos que se difunden en sus plataformas, salvo que hayan sido notificadas de que atentan contra derechos de terceros y hayan sido omisas, por ejemplo. Sin embargo, han habido intensos debates en cuanto a si ese estándar debe continuar o no. Dichas plataformas han pregonado ser espacios para la libre expresión, pero para muchos no lo son.

El bloqueo de la cuenta del Presidente Donald Trump en 2021 es un caso emblemático, más no el único. Las plataformas, al moderar sus contenidos ¿estarán silenciando voces de visiones políticas distintas de aquellas del alta dirección de las plataformas? ¿Actuarían de la misma manera las plataformas si una persona con ideas religiosas conservadoras y extremas difunde sus ideas siendo católica versus si fuera musulmana? Si una persona es antivacunas ¿tiene derecho a expresar su opinión o sería considerada fake news?

Texas expidió una ley que a las plataformas con al menos 50 millones de usuarios activos les prohíbe bajar contenidos basados en el punto de vista del usuario, pudiendo tanto usuarios como el fiscal general demandarlas por censura. Si bien la Corte Suprema de EU -en voto 5 contra 4- suspendió la entrada en vigor de la ley en mayo pasado, hace unos días un tribunal de alzada confirmó la validez de la ley; mientras que las plataformas consideran que este tipo de leyes les impedirán quitar discursos de odio y noticias falsas que tanto afectan a la democracia.

Aunque la última palabra la tendrá la Corte Suprema, veamos lo que dijo el tribunal. Las plataformas argumentaron que su libertad de expresión sería quebrantada con la ley texana y que su libertad de comercio amparaba construir una posición dominante en el mercado. El tribunal negó que la libertad de expresión incluya el derecho a silenciar a otros y criticó que después de convertirse dichas plataformas en la plaza pública, ahora pretendan silenciar opiniones con las que no comulguen. Más aún, el tribunal equiparó a las plataformas con los common carriers, cuyo equivalente en México serían concesionarios de servicios públicos, a quienes se les puede sujetar a regulación específica para proteger el interés general.

EU había sido el paraíso del laissez faire para las plataformas hasta hace unos cuantos años, pues ahora por sus tamaños y por sus prácticas de autorregulación están bajo el foco del Congreso, la Federal Trade Commission y otras autoridades.

La línea entre moderación y censura por parte de las plataformas no admite una solución simple, ni creo que las leyes por sí mismas puedan aportar el remedio. Recuérdese que, en 2021, el senador Ricardo Monreal presentó una iniciativa de reforma de ley para regular a las redes sociales que recibió el clamor en contra tanto de activistas de derechos digitales como de plataformas.

Las grandes plataformas sí son hoy día las plazas públicas. Recomiendo leer los Estándares para una Regulación Democrática de las Grandes Plataformas de Observacom (https://bit.ly/3dtV7Pv). Además, recordar que muchas de estas plataformas han establecido alianzas con los operadores móviles como Telcel, AT&T y Movistar, con lo cual sus usuarios pueden utilizarlas “gratuitamente”, es decir, no sólo son una plaza pública sino que para muchos son la única manera de acceder a internet “gratuitamente” e informarse. ¿Qué tanta influencia ejercerán en las(os) mexicanas(os)?