ADVERTENCIA: El presente artículo explicará de manera superficial y muy general en qué consiste la Artificial Superintelligence Alliance (ASI), también conocida en América Latina y países de habla hispana como la Alianza de Superinteligencia Artificial. Por la naturaleza del tema se abordarán algunos temas monetarios, pero bajo ninguna circunstancia el texto debe ser considerado como una pieza que brinde consejo financiero.
En un movimiento sin precedentes, tres proyectos líderes en el ámbito de la IA y blockchain – Fetch.ai, SingularityNET y Ocean Protocol – se han unido para formar la Alianza de Superinteligencia Artificial, conocida a nivel global como la Artificial Superintelligence Alliance (ASI). Se trata de una iniciativa relativamente audaz que busca redefinir el panorama de la IA, impulsando un ecosistema descentralizado, eficiente y accesible para todos.
Para quienes no estén involucrados en el mundo de las criptomonedas tal vez resulte un tanto complejo de entender o por su nombre pareciera que se trata de un proyecto al más puro estilo de ChatGPT o Google Gemini. Pero es un tanto más complejo y aquí intentaremos aterrizar de qué trata.
La Alianza de Superinteligencia Artificial (ASI) trata sobre IA pero no es el único eje
Como bien lo explica el sitio de OKX,cuyo artículo es tan kilométrico como imperdible para profundizar sobre el tema, el objetivo principal de la ASI es democratizar el acceso a la Inteligencia Artificial (IA), desafiando el dominio actual de las grandes tecnológicas en este campo. Logrando este mediante la descentralización del control y la propiedad de la tecnología.
La alianza pretende garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan de manera equitativa y beneficien a un mayor número de personas. Tomando como punta de lanza la fusión de las capacidades de Fetch.ai, SingularityNET y Ocean Protocol para crear una infraestructura de IA sin precedentes. Esta base sólida permitirá el desarrollo de aplicaciones de IA más complejas, potentes y escalables, sentando las bases para un futuro impulsado por la innovación tecnológica. En teoría.
De llegar a esta nueva era, donde Sam Altman definitivamente estaría en problemas, la Alianza de Superinteligencia Artificial ofrecería un abanico de beneficios muy llamativo que impulsarían el avance responsable y ético de la IA. Justo cómo se supone que lo haría OpenAI al inicio de su fundación antes de que Microsoft abriera la billetera para financiar la entidad y meterle mano a fondo.