La presión tributaria que corre para el sector de las telecomunicaciones es eje habitual de críticas por parte de proveedores de servicio en distintas latitudes. En Argentina, la llegada de una nueva administración, que además insiste en tener puertas abiertas al diálogo con la industria, invita a la revisión al detalle de lo que ocurre en el mercado. ¿Cuál es la presión tributaria sobre servicios de Internet en el país? Un informe del Centro de Estudios de Finanzas Públicas de la Plata lo responde.
Los servicios de Internet en Argentina están sujetos a más de 20 impuestos y tasas diferentes que suponen, en conjunto, una presión tributaria promedio de 41.5 por ciento. El rango, para ser más específicos, varía en el rango de 38.6 a 44.5 por ciento según el caso que se contemple. Al descomponer los ítems por nivel de gobierno, se indica que el 82.2 por ciento son tributos nacionales, 11.9 por ciento provinciales, 5.9 por ciento municipales.
Los impuestos a los que son susceptibles los servicios de Internet en Argentina son el impuesto al valor agregado, el impuesto a las ganancias, el impuesto a los débitos y créditos bancarios, el impuesto país y demás impuestos al comercio exterior, las cargas laborales, los impuestos internos, y tasas y derechos específicos del sector. A nivel provincial, están sujetos principalmente a los impuestos sobre los ingresos brutos (IIBB), los sellos, el patrimonio y el consumo de electricidad. A nivel municipal, en tanto, el sector se encuentra gravado principalmente con la tasa de inspección seguridad e higiene (TISH) y el derecho por ocupación o uso de espacios públicos.
El tratamiento tributario es, además, muy dispar. A nivel provincial las alícuotas a ingresos brutos por servicios de proveedores de acceso a Internet varían entre 2.5 por ciento en Tierra del Fuego a un 6.5 por ciento en Chubut al tiempo que algunos municipios imponen una tasa sobre ingresos brutos del uno por ciento y otras del seis por ciento por agregarse el pago por derecho de ocupación de espacio público.
La presión tributaria en este caso es, entonces, alta y dispar pero también compleja, pues a los ítems cobrados a nivel nacional, provincial y municipal se agregan cánones de organismos no gubernamentales que cobran tasas en el marco de distintas normativas vigentes. “Esto supone un costo de cumplimiento no despreciable. Son costos que no suelen forman parte de las estimaciones pero deben ser tenido en cuenta”, señala el reporte.
La carga impositiva incide directamente en los flujos financieros de la empresa y redundan en cambios en la toma de decisiones de los agentes económicos alcanzados en un contexto en que los servicios de telecomunicaciones ya han demostrado su importancia para el desarrollo social y económico de los países. Es en este contexto que la industria local clamó baja impositiva en la reciente edición de Internet Day.
En Argentina la presión tributaria es, en general, alta. El por entonces candidato a vicepresidente y actual Ministro de Defensa, Luis Petri, señaló que el país se encuentra entre los “10 países con la presión tributaria más alta” del mundo al considerar un informe de carga fiscal de la Unión Industrial Argentina. El reporte sobre el sector del Centro de Estudios de Finanzas Públicas de La Plata focaliza en el sector y no contiene información sobre la presión impositiva sobre las TIC en otros países.