Presión de EE. UU. y déficit energético asfixian sector de telecomunicaciones cubano
Ante la prohibición del envío de petróleo a Cuba impuesta por Estados Unidos, la isla ha mirado a los sistemas fotovoltaicos como una alternativa para respaldar sus radiobases móviles que languidecen en medio de los apagones causados por la falta de combustible, ya que sólo la mitad cuenta con baterías. En tanto que Etecsa, la estatal de telecomunicaciones cubana, ha tenido que recortar los horarios de atención de sus oficinas en medio de quejas cada vez mayores de los ciudadanos.
En estos días, Cuba se encuentra en una situación que no vivía en más de tres décadas. Tras la Revolución de 1959 y la posterior caída del bloque soviético en 1991, sufre una presión externa que la asfixia y la tiene al borde del colapso. El sector de telecomunicaciones, desde luego, no está exento de esta situación: si la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) ya atravesaba una crisis, en las últimas semanas ha sufrido una presión adicional que ha puesto en vilo la continuidad de sus servicios.
Antecedentes: una serie de eventos desafortunados
El principal problema está asociado con la energía: cuando menos desde 2024, los apagones eléctricos habían causado la intermitencia de los servicios de Internet móvil y telefonía fija.
Es por eso que, a mediados de 2025, Etecsa llevó a cabo una serie de medidas, como el aumento de tarifas o limitar la contratación de más de una línea por persona, que fueron justificadas por el presidente Miguel Díaz-Canel para evitar el “colapso tecnológico” de la isla.
La presidenta ejecutiva de Etecsa, Tania Velázquez, informó que hacia junio de 2025, Cuba contaba con 5,000 radiobases móviles, sin embargo, sólo la mitad tenía respaldo energético. Así, estimó que, en un apagón, por cada radiobase apagada se quedan sin servicio entre 900 y 3,000 personas. De ahí que compartiera que la compañía estatal había iniciado el proceso de adquisición de bancos de baterías para las radiobases con un costo promedio de 1,500 dólares.
Según el Ministerio de Comunicaciones, en la isla hay 8 millones de usuarios, de los que 7 millones cuentan con acceso a Internet y 5 millones realizan transacciones financieras desde el celular a través de Transfermóvil.
Juana Lilia Delgado Portal, ministra presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), indicó a inicios de febrero en el programa Mesa Redonda, de Televisión Cubana, que el BCC ha creado las condiciones para incrementar los canales digitales de pago, lo cual incluye el desarrollo de infraestructuras para que las formas de pago digitales sean las que prevalezcan en el país.
Adicionalmente, instó a la población, actores económicos y comercios a utilizar los medios digitales para servicios financieros como transferencias, pagos en línea, pago de servicios y consultas, para reducir la necesidad de desplazarse con el subsecuente consumo de combustible; por lo que dijo que, en una situación como la que Cuba atravesaba en febrero, se convirtió en una necesidad.
2026: la prueba de fuego
Si bien la carencia de combustible venía arrastrándose desde hace varios años, este 2026 la situación se agravó por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense. En febrero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó el cerco a Cuba y prohibió que los países enviaran combustible a la isla, luego de la intervención y extracción de Nicolás Maduro que ordenó en Venezuela a inicios del año.
El 29 de enero de 2026, Trump firmó una Orden Ejecutiva (14380) en la que declaró “emergencia nacional” la amenaza que supuestamente representaban las acciones del gobierno cubano para Estados Unidos e impuso aranceles a las importaciones de productos de “un país extranjero que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba”, lo cual disparó los apagones a cifras récord.
Tras la firma de la orden, la primera semana de febrero el presidente Miguel Díaz-Canel advirtió que el país enfrentaba un “desabastecimiento agudo de combustible”, consecuencia de la política de máxima presión decretada desde Washington.
Posteriormente, el gobierno cubano anunció una serie de medidas de emergencia para sustituir el petróleo extranjero y tratar de sortear la crisis. El país posee 16 plantas de producción termoeléctrica —que constituyen 40% del mix energético del país—, pero seis de ellas están fuera de servicio por fallas o mantenimiento, las cuales incluyen dos de las tres mayores. Otro 40% es generado por motores eléctricos, lo que ha hecho que más de la mitad de la isla se quede a ciegas.
Industrias enteras quedaron paralizadas, entre ellas la de aviación: las aerolíneas canadienses cancelaron sus vuelos a Cuba debido a la falta de combustible en el aeropuerto de la Habana; pero el impacto no se limitó a la industria aérea ni a la del transporte terrestre.
Ajustes en la operación
El 10 de febrero, Etecsa informó que, en virtud de la situación que atravesaba el país, ajustaría el funcionamiento de los canales de atención en las condiciones específicas de cada provincia. De manera general, la estatal cubana limitó el horario de servicio presencial en sus sucursales de lunes a jueves, con el viernes en un horario ajustado y los fines de semana (sábados y domingos) cerrados.
No obstante, según reportes locales, en algunas provincias, como Jesús Meléndez, las oficinas comerciales de Etecsa funcionan en un horario reducido de 8:30 a.m. a 4:00 pm y con limitaciones de transporte. Ante la falta de combustible, después de esa hora los trabajadores deben recorrer las zonas donde se reporten fallas, al tiempo que el transporte institucional queda reservado exclusivamente para el mantenimiento correctivo.
La alternativa solar
Ante esa carencia energética, el sector de telecomunicaciones también tuvo que comenzar a buscar alternativas para potenciar su infraestructura. Etecsa ahora barajaba la posibilidad de usar paneles solares para respaldar la operación de las radiobases móviles. A finales de febrero, el director del Centro de Telecomunicaciones de Etecsa en Jesús Meléndez, José Luis Morales Romero, confirmó a la prensa local que planeaban construirlos en las comunidades de San Martín y Lora, donde desde diciembre de 2025 estaban instaladas las radiobases.
Asimismo, dijo que se contempla la instalación de paneles solares en las localidades de El Canal y El Polo. En total, durante este 2026 a nivel provincial se contempla la instalación de 14 nuevas radiobases y la colocación de 29 sistemas fotovoltaicos para alimentar dichas estaciones base y gabinetes integrales, a fin de elevar la disponibilidad técnica y mejorar la calidad de los servicios de telefonía móvil y fija en las comunidades alejadas que pierden la conectividad cuando se interrumpe el suministro eléctrico y también donde la señal no es más efectiva.
Durante su participación en el programa Mesa Redonda a inicios de febrero, la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, señaló que, en medio de las circunstancias actuales, el objetivo fundamental es preservar los servicios de telecomunicaciones.
En sintonía con lo que había señalado Velázquez, Arevich explicó que las medidas para mantener y mejorar los servicios comenzaron desde 2025 y constaron esencialmente en la recuperación de los ingresos de Etecsa y la sustitución de las baterías.
Por último, la ministra enfatizó que el proyecto está enfocado fundamentalmente en la energía solar, tanto para alimentar la infraestructura de Etecsa como de Correos de Cuba, mientras que para la radio y la televisión se buscan otras alternativas.
“Este proceso no lo hemos terminado, pero ya tenemos una parte asegurada. Y de igual manera, estamos promoviendo el proyecto de energía renovable para nuestras infraestructuras. Tenemos el compromiso con nuestro pueblo de continuar desarrollando la transformación digital y garantizar los servicios de telecomunicaciones”, concluyó.
