Predicciones DPL News 2026 | La elección en la UIT pone a prueba la unidad de América Latina y el Caribe

Este análisis es parte de las Predicciones DPL News 2026

En 2026, América Latina y el Caribe llegará dividida a la elección para la Secretaría General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), prevista para noviembre en Doha, durante la Conferencia de Plenipotenciarios (PP-26). Esto porque la región tiene dos candidaturas registradas para el segundo cargo más importante de la organización: una de Brasil y otra de las Bahamas.

Del lado brasileño, Carlos Baigorri, presidente de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y cuyo mandato termina justamente en 2026, ve en la elección una oportunidad alineada convenientemente no sólo con una transición profesional, sino también con las prioridades regulatorias de la Agencia que, ya muy al día con sus metas para el 5G, pretende posicionar a Brasil estratégicamente en el terreno de los satélites, una tecnología que tiende a ser determinante para la conectividad 6G.

Del otro lado, el bahameño Stephen Bereaux ya cuenta con el apoyo declarado de la Unión Caribeña de Telecomunicaciones (CTU, por su sigla en inglés), que reúne a 20 Estados, además de ocupar actualmente el cargo de jefe de operaciones administrativas y financieras en la propia UIT.

Las Bahamas tienen una infraestructura basada sobre todo en fibra óptica, una característica común de los pequeños Estados insulares del Caribe, donde la conectividad depende fuertemente de cables submarinos. La tecnología móvil 4G ya cubre casi toda la población y 5G aún no se ha lanzado en el país. En todo el Caribe, la quinta generación sigue siendo incipiente y representa apenas 6% de las suscripciones móviles.

Este cuadro comparativo justifica las candidaturas y evidencia las disparidades que varían de un país a otro en la región. La presencia de muchos países de América Latina y el Caribe como miembros de la UIT proporciona una base numérica relevante, dado que conforman una parte significativa del “bloque global en desarrollo”.

Eso, por sí solo, ofrece potencial de influencia colectiva, pero el peso real depende de cuántos asientos en el Consejo o en las direcciones de la UIT estos países ocupen. Además, las disparidades internas dispersan los intereses. Históricamente, aunque la región de las Américas tiene derecho a nueve asientos, no siempre los países caribeños logran espacio. Brasil suele tener una presencia más constante y, por eso, también registró una nueva candidatura para el Consejo que ya ocupa.

Si la elección fuera hoy, el escenario sería incierto. La candidatura brasileña no logró consolidar un bloque sudamericano, aunque Baigorri inició una campaña internacional tan pronto como se lanzó al proceso. Él afirmó que todavía queda bastante tiempo por delante y que continuará su campaña junto al Itamaraty en busca de votos. Sobre la división en la región, señaló que “forma parte del juego”.

El Caribe tiende a votar de forma coordinada, y esta división puede debilitar el potencial de la región para negociar peso político con las demás zonas geográficas en temas como espectro, satélites y todo lo que se discute en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones.

A partir de este escenario, se perfilan tres posibles caminos para la región en la elección de la UIT:

1. El Caribe sale adelante y consolida ventaja inicial.

El apoyo formal de la CTU a Stephen Bereaux, sumado a la tradición de voto coordinado entre los países insulares y al hecho de que él ya ocupa un cargo directivo administrativo dentro de la UIT, le otorga al candidato caribeño una base más estructurada que la que Brasil ha logrado articular hasta ahora. Este movimiento tiende a pesar especialmente porque América del Sur no se movilizó con claridad y rapidez.

2. La candidatura brasileña depende de apoyos estratégicos en América del Sur.

Sin México, Argentina, Colombia o Chile, Brasil difícilmente podrá viabilizarse. La dispersión de posturas entre estos reguladores (que, según la información recabada, ni siquiera están siguiendo de cerca la disputa) deja al país aislado. Aunque la Anacom de Portugal y otros reguladores que Baigorri visitó hayan hecho señales cordiales, es más probable que, evidentemente, voten con sus propias regiones.

3. Posible reacomodo de fuerzas hasta noviembre.

Como la UIT acepta postulaciones hasta un mes antes de la elección, los movimientos tardíos son factibles. La ausencia de un posicionamiento firme de los vecinos sudamericanos hasta el momento, abre espacio para recomposiciones: ya sea por acuerdos de bastidores, ya sea por negociaciones que involucren puestos paralelos o agendas sensibles como espectro, satélites y conectividad emergente. El Caribe, por su parte, avanza con una agenda de inclusión y financiamiento, mientras Brasil apuesta por una agenda más tecnológica y vinculada a la transición hacia el 6G.