Este análisis es parte de las Predicciones DPL News 2026
De cara a 2026, China no sólo profundizará su giro hacia la autosuficiencia tecnológica y la modernización industrial, sino que buscará consolidarse como el epicentro de la competencia global en innovación. El énfasis en “nuevas fuerzas productivas de calidad” anticipa un año donde la combinación entre Investigación y Desarrollo (I+D) de frontera, escalabilidad manufacturera y firmeza geopolítica redefinirá su papel en la economía mundial.
En 2026, se espera que China continúe enfocándose en las industrias de alta tecnología, la energía verde y el impulso del consumo interno, tal como se describe en su nuevo XV Plan Quinquenal (2026-2030). Si bien se proyecta que el crecimiento económico se modere, en comparación a los estándares anteriores, a entre 4% y 4.3%, el gobierno busca lograrlo mediante reformas estructurales e impulsando “nuevas fuerzas productivas de calidad”.
Como lo definió el World Economic Forum (WEF), este plan quinquenal no se presenta como una continuación de las prácticas habituales, sino como una estrategia recalibrada para un mundo que se muestra mucho más impredecible que hace cinco años.
La modernización de los sectores manufactureros tradicionales es la gran apuesta de China para los próximos años. El Comité Central del Partido Comunista Chino recomienda para el plan un enfoque práctico: convertir los avances de laboratorios en capacidad de producción escalable y de alto valor. Los sectores de vanguardia, como la fabricación avanzada, los semiconductores, las tecnologías de la información de última generación y la industria aeroespacial, son los más relevantes para esta iniciativa.
“Debemos mantener el enfoque en la economía real, continuar impulsando un desarrollo inteligente, sostenible e integrado, y acelerar el fortalecimiento de China en los sectores de manufactura, calidad de productos, aeroespacial, transporte y ciberseguridad. La participación de la manufactura en la economía nacional debe mantenerse en un nivel adecuado, y se debe desarrollar un sistema industrial modernizado con la manufactura avanzada como pilar fundamental. Debemos modernizar las industrias tradicionales, fomentar las industrias emergentes y las del futuro, promover un desarrollo eficiente y de alta calidad en el sector servicios, y desarrollar un sistema de infraestructura moderno”. Recomendaciones del Comité Central del Partido Comunista de China para el XV Plan Quinquenal.
Es probable que también se observe un aumento en la firmeza estratégica durante este año debido a una combinación de presiones económicas y factores geopolíticos.
Una prioridad fundamental es convertirse en líder en industrias de alta tecnología, incluyendo la biotecnología y la manufactura avanzada, para impulsar el crecimiento futuro. La tecnología se está convirtiendo en un escenario central para la competencia, lo que a la vez exige y presiona el impulso de China hacia la autosuficiencia en innovación y la resiliencia industrial.
La autosuficiencia tecnológica se ha convertido en un pilar fundamental de la estrategia de seguridad y desarrollo nacional de China, especialmente ante las tensiones globales y las restricciones a las exportaciones que ponen de manifiesto las vulnerabilidades de su ecosistema de innovación. Las recomendaciones buscan mejorar significativamente la autosuficiencia científica y tecnológica durante el XV Plan Quinquenal, mediante el fortalecimiento de la investigación básica, la innovación original y las tecnologías clave.
De nuevo, según el WEF, las prioridades actualizadas influyen en cómo China se relacionará externamente en múltiples ámbitos, pero principalmente en el ecosistema tecnológico. “La I+D de vanguardia, sumada a la escala industrial, otorga a China la confianza necesaria para liderar áreas como las aplicaciones de Inteligencia Artificial, la tecnología verde y las industrias relacionadas con el espacio, creando nuevas posibilidades de competencia y colaboración”, detalla el Foro.
Si el XV Plan Quinquenal logra avanzar en sus objetivos, China podría no sólo amortiguar la moderación de su crecimiento, sino también posicionarse como el principal arquitecto de los estándares tecnológicos del futuro. En este escenario, 2026 será un punto de inflexión para observar hasta qué punto China logra transformar su ambición de resiliencia e innovación en resultados concretos que reconfiguren las cadenas globales y la balanza del poder tecnológico.