Funcionarios portugueses sostuvieron una reunión con el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, dejando en claro que no prohibirán las empresas chinas de participar en el suministro de tecnología para la red 5G del país.
Noticia nada agradable para Pompeo, quien advirtió al ministro de Relaciones Exteriores portugués, Augusto Santos Silva, que el gobierno chino “no dudará” en utilizar a Huawei como espía para información confidencial. Pero que “cada país debe tomar su propia decisión sobre tales temas”.
Para calmar un poco los ánimos, Silva aseguró que todas las ofertas de los operadores de 5G serán evaluadas bajo estrictas regulaciones no sólo portuguesas sino también de la Unión Europea. Algunos otros países como Alemania y Reino Unido han dejado de lado las advertencias de Estados Unidos, aunque otros han comenzado a tomarlas con seriedad.
Tal es el caso de Holanda, donde las compañías inalámbricas podrían excluir a proveedores de equipos con conexiones a gobiernos extranjeros o agencias de inteligencia involucradas en espionaje. Mientras que el Consejo de la Unión Europea enfatizó que la seguridad cibernética debería considerar “factores no técnicos, incluido el marco legal y político” que los proveedores pueden enfrentar en terceros países.
Este último comentario fue apoyado por Robert Strayer, funcionario de seguridad cibernética del Departamento de Estado de Estados Unidos, porque la posición del consejo está en línea con Washington “un conjunto de principios para proteger a toda la red de proveedores no confiables”.
A pesar de ser uno de los miembros más pequeños de la UE y de la OTAN, Portugal desea atraer inversores, es por ello que está a la expectativa de que está decisión no afecte la próxima licitación pública para una terminal de contenedores en el puerto de Sines, donde espera que China y Estados Unidos compitan.