Portugal lanza Agenda Nacional de IA con más de 400 millones de euros hasta 2030

El Gobierno portugués publicó en el Diário da República la Agenda Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), que prevé una inversión superior a 400 millones de euros hasta 2030, financiada principalmente con fondos europeos, con el objetivo de acelerar la adopción de tecnologías de Inteligencia Artificial en la economía y en la Administración Pública. La iniciativa incluye una Resolución del Consejo de Ministros y el Plan de Acción (PAANIA) para el período 2026-2030, que entran en vigor este viernes (9).

El plan engloba medidas para modernizar los servicios públicos, con casos de uso concretos y programas de formación en el sector estatal, y apuesta por infraestructuras estratégicas, como candidaturas a gigafábricas de Inteligencia Artificial en el ámbito europeo, con el fin de fortalecer la capacidad industrial y reducir dependencias externas.

En el ámbito de la Administración Pública, está prevista una inversión de 25 millones de euros para la aplicación de Inteligencia Artificial en áreas como contratación pública, procesamiento de facturas, reclutamiento y licencias, con el objetivo de reducir la burocracia, acelerar las respuestas y mejorar los servicios prestados a ciudadanos y empresas.

Según el Ministerio de la Reforma del Estado, la adopción acelerada de la tecnología podría añadir entre 18,000 y 22,000 millones de euros al Producto Interno Bruto (PIB) de Portugal en la próxima década.

El anuncio en Lisboa se produce en un momento en que la Unión Europea avanza en regulación e inversiones estructurantes en Inteligencia Artificial. El Reglamento Europeo de IA (AI Act), aprobado en 2024, fue concebido como el primer marco jurídico armonizado para el desarrollo, la comercialización y el uso de sistemas de Inteligencia Artificial en el bloque, con un enfoque basado en el riesgo para equilibrar la innovación y la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Además, iniciativas como InvestAI, lanzada por la Comisión Europea para movilizar hasta 200,000 millones de euros en inversiones en Inteligencia Artificial, incluido el apoyo a infraestructuras como gigafábricas y supercomputación, muestran que la estrategia tecnológica de la UE busca consolidar la competitividad global y la soberanía digital del continente.