El Economista Alberto Horcajo
La reciente OPA sobre MásMovil, apenas unos días después de la publicación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la frustrada fusión de la filial británica de Telefónica UK (O2) y Hutchinson 3G UK (Three) ha agitado el apacible mercado de las telecomunicaciones en España y en Europa, mientras se van conociendo diversos planes de los operadores para competir con más ahínco, si cabe, en un sector con una oferta variadísima, ahora enriquecida con el lanzamiento de Virgin Telco, la apuesta de Euskaltel para vender paquetes de banda ancha, de móvil y convergentes, más allá de las zonas en las que dispone de red fija propia (País Vasco, Asturias y Galicia).
La coincidencia del cambio de propiedad del operador que viene creciendo más, a costa de los demás, en los últimos tiempos, la probable disposición a futuro de la CE de considerar que no es imprescindible la existencia en un Estado miembro con al menos cuatro operadores con red propia y la irrupción de un nuevo operador virtual con una marca de servicio reconocida, apoyado en una regulación y acuerdos para el acceso a infraestructuras de competidores… puede llevar a pensar que hay nuevas perspectivas de rentabilidad, especialmente si llega la esperada consolidación, entre otros al mercado español, calificado recientemente por el corresponsal de Financial Times, Nic Fildes, como el más competitivo de Europa. Y todo lo anterior sucede en contra de las apariencias, que muestran un mercado saturado, con constantes guerras de precios (el precio del GB en España es ahora, en media, apenas un 30% del vigente a comienzos de 2018) y una creciente adopción de tarifas planas móviles.