Por qué quebró Silicon Valley Bank y cómo impacta a las startups de la región

Han sido días convulsos para el ecosistema emprendedor y de innovación. En tan sólo una semana colapsaron tres bancos de Estados Unidos: Silvergate, Silicon Valley Bank (SVB) y Signature, lo cual ha traído diferentes consecuencias para diversas industrias: las más importantes quizás, las empresas emergentes de tecnología, conocidas como startups, y las de criptomonedas, no sólo de EE. UU., sino a nivel global, ya que el Área de la Bahía en San Francisco es la meca de la innovación y la principal fuente de financiamiento de las startups alrededor del mundo.

Silvergate

El primer banco estadounidense que quebró en marzo fue Silvergate, cuyos principales clientes eran las empresas de criptmononedas. Esa institución financiera, donde respaldaban sus criptoactivos, colapsó por falta de liquidez, en una suerte de augurio o premonición de lo que a la postre ocurriría con SVB.

Silicon Valley Bank

Silicon Valley Bank quebró en su 40 aniversario. SVB fue fundado en 1983 y, en el transcurso de estas cuatro décadas, se posicionó como el banco de los emprendedores. Así fue ideado por su fundador, Roger V. Smith, para brindar crédito y financiamiento a personas y empresas sin historial, como son los founders, y por lo tanto ahí tenían tanto su capital operativo como el monto de las inversiones de riesgo que recaudaban en las diversas rondas. Hasta la primera semana de marzo, SVB tenía relación con casi la mitad, el 44 por ciento de las empresas tecnológicas financiadas con VC que salieron a bolsa en 2022.

El ser el décimo sexto banco más grande de Estados Unidos no impidió que colapsara en tan sólo un par de días. Esto ocurrió en las 48 horas que transcurrieron entre el mediodía del miércoles 8 y el viernes 10 de marzo. A continuación se expone una recapitulación de los hechos y motivos que condujeron la mayor quiebra de un banco estadounidense desde la crisis financiera global de 2008.

Con motivo de la pandemia de 2020 y 2021, el sector tecnológico tuvo un auge y las inversiones de capital de riesgo (VC, por ser las siglas inglesas de venture capital) llegaron a máximos históricos. Con ello, al ser el banco por excelencia de los fundadores de empresas tecnológicas de alto crecimiento, prácticamente se triplicaron los depósitos en SVB en el transcurso de esos dos años.

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En esa época de bonanza –animado por una prosperidad que parecía inagotable–, SVB invirtió esos fondos en bonos del Tesoro estadounidense. Sin embargo, tras el auge tecnológico de la pandemia, hubo una desaceleración de la industria de la tecnología a medida que el mundo regresaba a la ‘nueva normalidad’ y dependía cada vez menos de los dispositivos y servicios digitales, lo cual se aunó al criptoinvierno de fines del año pasado, del que el colapso de FTX fue el último clavo en el ataúd de una industria que había despertado dudas desde su surgimiento debido a su alta volatilidad.

Como resultado de ese complejo panorama macroeconómico y para hacer frente a la inminente recesión y la creciente inflación –que en Estados Unidos alcanzó niveles tan altos a los que no llegaba desde hacía casi un siglo, con el crac del 29–, la Reserva Federal aumentó las tasas de interés. Debido a ello, poseer bonos del Tesoro –un instrumento de deuda pública– dejó de ser un buen negocio y la crisis del ecosistema tecnológico exacerbó el apetito de efectivo de las empresas.

De vuelta a este año y a los acontecimientos más recientes, el 9 de marzo, como una medida para revertir la pérdida de capital, SVB anunció la venta de bonos y acciones para hacer frente a la falta de liquidez y conseguir efectivo de forma expedita. Y, pese a que el CEO, Gregory W. Becker, hizo un llamado para que los clientes e inversionistas mantuvieran la calma, la señal fue interpretada de la forma diametralmente opuesta y el pánico y las alarmas se encendieron en el ecosistema.

Fue así como los principales fondos de capital de riesgo (VC) y algunas de las voces más influyentes en el sector –como Peter Thiel, el multimillonario fundador de la Mafia PayPal y creador del Founders Fund– exhortaron a sus emprendedores a retirar sus fondos, lo que redundó en una cantidad masiva de solicitudes que fueron bloqueadas por el propio banco.

El emprendedor y empresario colombiano Alexander Torrenegra narró este pánico desde dentro. En un tuit, el fundador de Tribe, RisePal, Bunny Studio y Voice 123, y CEO de Torre, informó que SVB era el banco principal de dos de sus empresas, por lo que emprendió un procedimiento urgente para abrir una cuenta en otro banco y retirar el dinero de sus compañías y sus propios ahorros personales. 

El viernes 10 de marzo fue el día que SVB finalmente sufrió una corrida bancaria y fue cerrado por el Departamento de Protección Financiera e Innovación de California. Desde ese día, la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) tomó el control del banco y se hizo cargo de las operaciones. Entonces comenzó a haber incertidumbre respecto a la seguridad de los fondos, ya que no había garantía de que los clientes pudieran recuperar su dinero.

Sin embargo, esta semana se mitigaron las dudas. El lunes 13, el gobierno estadounidense anunció que los fondos estaban seguros, ya que se encargaría de garantizar los depósitos. E incluso el propio presidente Joe Biden tuvo que salir a declarar públicamente que el sistema bancario estadounidense ‘es sólido y sus depósitos están seguros’.

Signature

Posteriormente, el gobierno estadounidense también cerró Signature, que era el ‘mayor criptobanco de EE. UU.’ y estaba al borde del colapso, y anunció que se encargaría de garantizar sus depósitos, lo que ha despertado las dudas de que podría desencadenarse un efecto dominó, semejante al que ocurrió en 2008 con la burbuja inmobiliaria y el sucesivo quiebre de varias instituciones financieras.

Impacto en México y América Latina

SVB está basado precisamente en el lugar que le da nombre. Y, como Silicon Valley es la cuna del capital de riesgo (venture capital), además de estar implicado con casi la mitad de las empresas estadounidenses de tecnología, también está implicado con una gran cantidad de startups alrededor del mundo, incluso con aquellas que han alcanzado el estatus de unicornio.

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En el caso particular de México, dos unicornios fintech –uno de crédito y otro de criptomonedas– aclararon que su capital no estaba en SVB; aunque ese no es el caso de todas las startups mexicanas y latinoamericanas. 

Stori no tiene exposición a SVB y no se ve afectado por este evento”, informó el cofundador y director de Operaciones, Sherman He. “Es desafortunado a nivel individual: trabajé con muchas personas de SVB en mi vida profesional previa. Gran talento. También es una pérdida para el ecosistema, porque SVB había sido un impulsor clave de él”, complementó a través de su cuenta de LinkedIn.

La empresa de criptomonedas Bitso también dio a conocer que sus operaciones tampoco se vieron afectadas por la quiebra de SVB, ya que no tenía abierta ninguna cuenta en el banco, aunque reconoció que circle, el emisor de la stablecoin $USDC, sí tenía depositados 3 mil 300 millones de dólares en SVB, el equivalente al 8 por ciento de sus reservas totales.

Cuestionado por el impacto de la quiebra de SVB en las inversiones de riesgo en el país y en la región el viernes 10 de marzo –el propio día de su lanzamiento–, el fundador y director del estudio de capital de riesgo Stefan Krautwald dijo que los operadores de VCs en América Latina se han mostrado cautelosos en las rondas de inversión más avanzadas (B,C y D), pero no en la fase semilla (seed), que es donde se enfoca Latin Leap.

Empero, ese no es el caso de todas: muchas startups basadas –y que operan– en América Latina sí tenían sus cuentas y fondos en SVB, por lo que las nóminas de sus empleados –y los recursos para pagarle a sus proveedores– podrían estar depositados en SVB. Debido a ello, las empresas emergentes que se encuentren en esta situación podrían tener dificultades para pagar los sueldos –lo cual, en caso de que el acceso a los fondos se prolongue hasta tres meses, podría desembocar en quincenas caídas– y su runway –el tiempo que puede seguir operando antes de que se quede sin fondos– podría reducirse a unos cuantos meses, e incluso llegar a cero, aunque hasta ahora no se ha anunciado la quiebra de ninguna.

Es por eso que algunas entidades financieras han creado, ex profeso, productos para paliar el impacto de la quiebra de SVB en América Latina. Kapital, por ejemplo, lanzó un crédito exprés por la totalidad de la nómina de la empresa, aunque sólo está disponible en México y Colombia.

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