Las plataformas digitales jugarán su propio partido en la Copa Mundial

Cuando ruede el balón en el Mundial de Futbol 2026, México no sólo será escenario de goles y celebraciones. También se pondrá a prueba la capacidad del país para recibir a millones de visitantes que demandarán algo más que un espectáculo deportivo: esperarán movilidad eficiente, hospedaje flexible y experiencias gastronómicas al alcance de un clic.

En esa otra cancha, las protagonistas serán las plataformas digitales de transporte, reparto de alimentos y alojamiento, que se perfilan como infraestructuras invisibles pero decisivas para el éxito del torneo.

Los grandes eventos deportivos, culturales y de entretenimiento disparan la demanda de servicios digitales por parte de turistas y residentes en las ciudades, por lo que alrededor de un evento como la Copa Mundial de Futbol de 2026 existe todo un ecosistema e infraestructura digital que lo hace posible.

Airbnb y el impacto económico del turismo

En los Juegos Olímpicos de París 2024, Airbnb reportó que las noches reservadas en la región parisina fueron más de cinco veces superiores respecto al año anterior.

El fenómeno trascendió los límites de la capital y llegó hasta suburbios como Saint-Denis o ciudades como Marsella y Burdeos, que recibieron miles de visitantes gracias a competencias específicas. El resultado fue un impacto económico cercano a 1,000 millones de euros y la creación de más de 7,000 empleos.

México aspira a replicar este efecto multiplicador. Un estudio de Deloitte, encargado por Airbnb, señala que las estancias en la plataforma podrían aportar hasta 3,600 millones de dólares a las ciudades sede en 2026 y generar el equivalente a 34,000 empleos en toda Norteamérica.

En México, se estima que aproximadamente 591,000 turistas que requieren alojamiento visitarán las 3 ciudades anfitrionas, y de ellos 90,000 personas harán sus reservaciones por medio de Airbnb y podrían gastar alrededor de 169 millones de dólares durante el evento. 

Y considerando el impacto económico en términos del valor agregado, se proyecta que el efecto total del gasto de los huéspedes en Airbnb en términos de valor agregado al PIB ascienda a 327 millones de dólares.

Para Airbnb, esto refleja que el Mundial es más que un torneo. “Los grandes eventos deportivos y culturales son un motor clave para el turismo y están transformando la forma en que viajan los mexicanos”, afirmó la compañía a DPL News.

Airbnb confía en que la dispersión turística permitirá que barrios y comunidades menos céntricas también reciban visitantes, multiplicando la derrama económica.

La derrama económica se traducirá no sólo en los ingresos para los anfitriones locales o la plataforma en sí misma, sino también en otros ámbitos como la generación de empleos, en los comercios, restaurantes y el transporte, dado que los eventos masivos generan un efecto en cadena.

Movilidad eficiente y segura

La movilidad urbana será otro de los grandes retos ante la afluencia de visitantes, que no sólo se desplazarán desde sus alojamientos a los estadios, sino también hacia restaurantes, lugares turísticos, museos, bares o puntos emblemáticos para conocer las ciudades.

Sólo en la Zona Metropolitana del Valle de México, se realizan más de 6.6 millones de viajes en automóvil cada día, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para el 2018. Y el sistema de transporte de pasajeros prestó servicio a 99.7 millones de personas durante junio de 2021 en la Ciudad de México.

A esa cantidad de viajes se sumarán los recorridos de asistentes y visitantes en el Mundial 2026, por lo que garantizar que exista una oferta diversa y complementaria disponible será clave tanto en las ciudades anfitrionas como en otras partes del país donde se espera un mayor impacto en el turismo.

Miguel Bordes, director Comercial y de Alianzas Estratégicas en DiDi Food en América Latina, destaca que “el Mundial no sólo es una fiesta para los aficionados, también es una oportunidad única para el país. En este escenario, DiDi se convierte en un aliado clave para que millones de personas vivan una experiencia más ágil y segura”.

“Tanto visitantes internacionales como mexicanos necesitan trasladarse entre estadios, llegar a sus hoteles, disfrutar de la gastronomía local o recorrer sitios turísticos. Y ahí es donde entramos nosotros: ofreciendo una solución confiable de transporte y entrega de comida, que simplifica la movilidad en un momento donde todo se intensifica y cada minuto cuenta”, asegura.

Desde su llegada al país, las aplicaciones de transporte han sido una alternativa segura, práctica y eficiente para desplazarse en México. De acuerdo con un estudio de Buendía & Márquez, las apps de transporte y las compras en línea son los servicios por aplicación mejor valorados en el país, especialmente por su disponibilidad geográfica y horarios de atención.

Otros factores que influyen en la propensión a las plataformas pueden ser la seguridad, la trazabilidad de los viajes, el costo-beneficio y el valor agregado. Pero la sostenibilidad también es un elemento cada vez más relevante.

Por ello, DiDi anunció la incorporación de 100,000 vehículos eléctricos e híbridos hacia 2030, con el objetivo de evitar más de 500,000 toneladas de CO₂ en la próxima década. “Queremos que los visitantes vean a México como un país que apuesta por la innovación y la movilidad verde”, añade.

La comida también juega en el Mundial

El futbol no sólo se vive en los estadios: también se celebra en casas, reuniones familiares, bares y fiestas entre amigos. En ese terreno, la comida se convierte en un protagonista silencioso pero indispensable.

Durante el Mundial, cada gol y cada partido suelen estar acompañados de antojos que van desde tacos y tortas hasta pizzas, hamburguesas o platillos internacionales.

Ahí entran en juego las plataformas de reparto de alimentos, que permiten que los aficionados disfruten de la experiencia sin perderse un solo minuto frente a la pantalla.

DiDi Food, por ejemplo, cuenta con más de 70,000 restaurantes registrados en México, de los cuales 17,000 ofrecen al menos un platillo de comida mexicana, reflejando la riqueza gastronómica del país.

Además, más de 11,500 restaurantes en la aplicación ofrecen opciones por debajo de los 100 pesos, lo que democratiza el acceso a la comida durante un evento donde la convivencia social es tan importante como el espectáculo deportivo, afirma Bordes.

La comida, entonces, se vuelve un conector cultural y social: une a los locales con los visitantes, impulsa a pequeños restaurantes a ganar visibilidad y ofrece a repartidores y conductores una fuente extra de ingresos.

Miguel Bordes detalla que la compañía apuesta por ser Súper App, que integra más de 20 servicios en un solo lugar. Desde traslados entre estadios hasta pedidos de comida sin perderse un minuto del partido, la plataforma busca simplificar la vida de los aficionados.

DiDi ya se está preparando para la demanda extraordinaria que se espera en la Copa Mundial de Futbol. Según Bordes, la plataforma está trabajando con herramientas de planeación y tecnología para garantizar que haya suficiente disponibilidad de conductores y repartidores para atender a los usuarios sin afectar la calidad del servicio.

El beneficio no será sólo para los usuarios. Conductores, repartidores y restaurantes podrán aprovechar la demanda extraordinaria como una fuente de ingresos adicionales, destaca Bordes.

El reto regulatorio

Pese a su relevancia en el ecosistema digital, la operación de plataformas digitales en México enfrenta un terreno regulatorio complejo. En muchos aeropuertos del país, no se permite que los conductores de plataformas digitales, como Uber o DiDi, entren a recoger pasajeros que han solicitado sus servicios.

Las autoridades federales restringen el funcionamiento de las aplicaciones en los aeródromos, debido a los continuos reclamos de los taxis oficiales que se oponen a las plataformas.

Aunque se ha intentado reformar el Reglamento de Autotransporte Federal y Servicios Auxiliares, hasta ahora la situación sigue siendo incierta y los viajeros no pueden elegir con libertad la opción de movilidad que más se acomode a sus necesidades y preferencias.

Además, cada ciudad ha establecido reglas distintas para transporte, reparto y hospedaje digital, lo que genera incertidumbre en vísperas de un evento de escala mundial como el Mundial 2026.

Los usuarios que llegan a terminales aéreas de gran afluencia –como el AICM o el Aeropuerto de Monterrey– en la práctica no pueden solicitar viajes a través de estas apps, quedando a merced de concesionarios tradicionales con tarifas elevadas y opciones menos flexibles.

Esta exclusión no sólo afecta a la libre competencia, sino que también impacta directamente al viajero, que se encuentra con menos alternativas en puntos neurálgicos de movilidad.

En países como Francia, España o Estados Unidos, los grandes eventos deportivos han impulsado la creación de acuerdos específicos entre autoridades, aeropuertos y plataformas digitales, lo que permite ordenar la operación sin prohibirla.

México, en cambio, sigue sin un marco uniforme que garantice certeza jurídica y condiciones parejas para todos los jugadores del ecosistema.

Por otro lado, hay un intenso debate sobre plataformas de alojamiento como Airbnb. Vecinos y colectivos denuncian que la expansión de Airbnb ha encarecido rentas y reducido la vivienda disponible en algunas ciudades, mientras los hoteles argumentan una competencia con menores cargas regulatorias.

Frente a estos cuestionamientos, han surgido regulaciones para limitar el alojamiento de corta estancia. En la Ciudad de México, el Congreso aprobó que los inmuebles registrados en Airbnb sólo pueden ser reservados seis meses al año o no más de 182 noches. Y en Jalisco, también se discuten proyectos de ley para determinar un tope de alojamiento.

Más allá de 2026

De cara al Mundial, la necesidad de sentar reglas claras y equilibradas amenaza con convertirse en un cuello de botella. La llegada de millones de visitantes exigirá soluciones de transporte y hospedaje que van más allá de lo que pueden cubrir los servicios tradicionales.

Sin una política regulatoria más moderna e incluyente, México corre el riesgo de enviar al mundo un mensaje contradictorio: un país que busca mostrarse como anfitrión innovador, pero que mantiene restricciones a servicios digitales que ya son estándar global.

Cuando termine el silbatazo final, quedará el recuerdo de los partidos, pero también un legado digital y económico. Las plataformas que hoy mueven personas, comidas y experiencias habrán demostrado que son tan esenciales como el balón en la cancha.