Pix, BRICS Pay y el nuevo campo de batalla digital que desafía al dólar
El país más proteccionista del momento acusó a Brasil de proteccionismo. Lejos de ser una broma del April Fools’ Day, el informe anual de comercio de Estados Unidos, publicado el 1 de abril por la Casa Blanca, sostiene que el Pix –sistema digital brasileño de pagos instantáneos– perjudica a los gigantes de tarjetas de crédito Visa y Mastercard.
No es la primera vez que Pix y el proyecto de ley de Mercados Digitales se convierten en blanco y pretexto para que Donald Trump amenace a Brasil con nuevas (y exorbitantes) tarifas sobre sus exportaciones. Tras la conversación con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, todo parecía haberse resuelto en ese frente, pero la historia tomó nuevos matices.
En febrero se lanzó BRICS Pay, un sistema de pagos internacional inspirado en Pix, pero con Blockchain, que busca conectar los sistemas financieros de los países del bloque, permitiendo transferencias en monedas locales mediante código QR y eliminando así el uso del dólar.
Se observa que el Pix no sólo innova tecnológicamente, sino que también amenaza con reequilibrar el comercio global. Por eso, resulta comprensible que Donald Trump vuelva a mostrarse inquieto. Pero, ¿por qué el país que corre a la par de la tecnología no tiene su propio “Pix” en lugar de intentar debilitar el ajeno?
En primer lugar, a diferencia de Brasil, el sistema bancario estadounidense es diverso y altamente competitivo, donde cada institución posee su propio “historial positivo”, es decir, datos que registran el comportamiento de pago de sus clientes. En Brasil, desde 2019, esa información está centralizada en el Banco Central, y ahí surge la segunda barrera para la existencia de algo similar en Estados Unidos: la visión liberal de un Estado mínimo. Soluciones como esta se esperan del sector bancario, no del gobierno.
La respuesta de Lula llegó en un acto público, al día siguiente de la publicación del informe: “El Pix es de Brasil y nadie nos va a obligar a cambiarlo, por el servicio que está prestando a la sociedad brasileña. Lo que podemos hacer es perfeccionarlo para que atienda cada vez mejor las necesidades de mujeres y hombres de este país”, sentenció.
Gustavo Petro, presidente de Colombia, también se pronunció en defensa de Brasil, pidiendo que el sistema sea adoptado en su país. “Le pido a Brasil extender el sistema PIX a Colombia”, escribió en redes sociales.
El presidente colombiano afirmó que el modelo brasileño sería una alternativa más eficiente dentro del sistema financiero internacional y criticó mecanismos utilizados por Estados Unidos.
Dirigió críticas a la lista de sanciones de la OFAC, organismo del Tesoro estadounidense, señalando que el instrumento ha dejado de ser efectivo en la lucha contra el narcotráfico y que estaría siendo utilizado como herramienta de control político. Además, argumentó que grandes líderes del tráfico logran evadir estas restricciones y mantener altos niveles de vida fuera de sus países, mientras que el mecanismo se aplicaría para presionar a adversarios políticos en distintas partes del mundo.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato en las elecciones de 2026 en oposición a Lula, tuvo que defenderse de las acusaciones de que, de ser electo, acabaría con el Pix.
El precandidato estuvo en Estados Unidos a finales de marzo para participar en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), donde pidió la intervención de Donald Trump e incluso ofreció las tierras raras brasileñas a Estados Unidos a cambio de apoyo político y como alternativa a la dependencia de China, que concentra la mayor parte de las reservas mundiales de estos insumos estratégicos.
Pero esa es otra conversación, para un próximo análisis.
