El Parlamento Europeo rechazó las objeciones de su Comité de Transporte sobre la propuesta de la Comisión Europea (CE) para establecer la tecnología Wi-Fi como el método principal para vehículos conectados.
Esta decisión abre el camino hacia el estándar 802.11p basado en Wi-Fi para comunicaciones de corto alcance que deben ser aprobadas por la Unión Europea (UE) para comunicaciones de vehículos, a diferencia de la tecnología Cellular-V2X (C-V2X) basada en LTE y 5G respaldada por la industria móvil.
El Comité de Transporte rechazó la propuesta de la CE de centrarse en la tecnología Wi-Fi para la infraestructura de automóviles conectados y dijo que la UE debería adoptar un enfoque más neutral desde el punto de vista tecnológico.
Sin embargo, para el Parlamento, Wi-Fi es una tecnología más simple de implementar, no vinculada a patentes y consolidada, por lo tanto, segura.
La propuesta de la CE de requisitos técnicos mínimos para sistemas cooperativos de transporte inteligente (C-ITS) adoptan la forma de un reglamento delegado. Esto significa que entrará en vigencia automáticamente dentro de dos meses si el Parlamento o el Consejo no votan expresamente para revocar el reglamento.
Dado que el Parlamento se niega a aceptar la resolución y las objeciones de la Comisión de Transporte, sólo el Consejo puede bloquear la medida.
Antes de la votación en el Parlamento, la industria móvil había expresado nuevamente su oposición a la propuesta, en una declaración conjunta de los grupos de la industria GSMA, ETNO, GSA y 5GAA.
Los grupos sostienen que la adopción del estándar de Wi-Fi podría retrasar el desarrollo de 5G en Europa, así como poner en riesgo la competitividad y la seguridad en el sector automotriz.
Las capacidades de mayor alcance de C-V2X en redes móviles proporcionarían una mayor seguridad y una integración más fácil con los teléfonos inteligentes existentes.Por su parte, Deutsche Telekom y BMW solicitaron al gobierno alemán tomar medidas para bloquear la propuesta de la CE, bajo el argumento de que establecer un estándar basado en Wi-Fi para vehículos conectados dejaría a Europa rezagado frente a rivales como China en lo que respecta al futuro de la movilidad.