La digitalización ha transformado por completo la manera en que las empresas funcionan en todo el mundo. Desde el comercio en línea hasta las plataformas de servicios digitales, la economía digital ha creado un entorno vibrante y en constante cambio. Sin embargo, este avance conlleva una serie de retos significativos en el ámbito tributario, que demandan una reflexión profunda por parte de gobiernos, empresas y ciudadanos.
Un caso representativo es el de Amazon, que ha recibido críticas en Europa por su capacidad de operar en múltiples países con tasas impositivas bajas. En 2020, la Unión Europea llevó a cabo una investigación sobre las prácticas fiscales de Amazon y concluyó que la empresa se estaba beneficiando de acuerdos fiscales favorables que distorsionaban la competencia. Como resultado, varios países europeos han comenzado a implementar impuestos sobre servicios digitales, con la esperanza de equilibrar el terreno de juego.