El fraude digital se ha convertido en una amenaza global para las organizaciones, causando pérdidas significativas, y de acuerdo con la Asociación de Examinadores Certificados de Fraude (ACFE), las empresas pierden al menos un 5% de sus ingresos anuales a causa de fraudes, lo que representa más de US$3,000 millones a nivel mundial.
Este problema afecta tanto a los negocios como a los consumidores, quienes experimentan grandes dificultades para recuperar las pérdidas económicas derivadas de estos delitos.