No hay evidencia de que infraestructura de telecomunicaciones afecte la salud

El despliegue de 5G exige la instalación de más estaciones base, pero la desconfianza de la población podría impedirla. Por ello, la GSMA pidió a los operadores móviles que trabajen con las comunidades para hacerles saber que no afecta la salud.

Contrario al riesgo real que representa conducir un coche mientras se utiliza un teléfono móvil, lo cual podría hasta ocasionar la muerte, la exposición a campos electromagnéticos, debido a la cercanía con infraestructura de telecomunicaciones, no incrementa las probabilidades de desarrollar alguna enfermedad, como el cáncer.

No existen pruebas científicas que así lo señalen, afirmó el Director de Investigación, Sustentabilidad, Asuntos Gubernamentales y Regulatorios de la GSMA, Jack Rowley, durante un encuentro de la Asociación Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), en el marco del Mobile 360 Latin America.

A medida que las redes móviles se están volviendo más complejas, explicó, se necesita mayor densidad para cubrir espacios específicos, pero parte de la población muestra rechazo hacia la tecnología porque piensa que vivir cerca de una estación base le causará enfermedades.

Para poder desplegar la infraestructura de 5G hay que atravesar entonces esa barrera de pensamiento. “Las personas están buscando respuestas para su enfermedad”, advirtió; sin embargo, “es el miedo el que les causa los síntomas”.

Todavía faltan zonas por cubrir con 3G y 4G, lo que exige la instalación de pequeñas celdas y más antenas. Con 5G la demanda será mayor, por lo que urgió a que los operadores móviles atiendan la oposición de algunas comunidades, así como a los gobiernos locales para que se guíen por la regulación nacional y no obstaculicen el despliegue.

Hasta ahora “no hay ninguna prueba científica que indique que las personas son súper sensibles a la radiación electromagnética”. La exposición a radiaciones no ionizantes, aquellas que van de los 30 KHz hasta los 300 GHz, que genera la telefonía móvil (entre otras tecnologías), no afecta la salud, reiteró Rowley.

La Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes ya ha establecido límites para estas emisiones de manera precautoria, mas no porque se tengan comprobados los daños. En este sentido, lo que se debe trabajar es la clasificación de las estaciones, verificar que cumplan con las condiciones y restringir el acceso a ciertos lugares, concluyó Jack Rowley.