Ni a Slim le conviene que se vaya AT&T

Esta semana volvió a surgir la información de que AT&T podría irse de México, pero esta vez incluso ya le pusieron precio: 2,200 millones de dólares. 

Pero el hecho de que el gigante de las telecomunicaciones AT&T venda su negocio en México, no le conviene ni a Carlos Slim, y menos a los usuarios mexicanos. 

Desde hace una década, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) decidió crear la figura de preponderante en el sector de telecomunicaciones y en el de radiodifusión. Y fue precisamente América Móvil, de Carlos Slim la que adquirió está condición por tener más del 50% en el mencionado sector, que incluye servicios móviles con Telcel y también fijos con Telmex y Telnor. 

Desde entonces, Carlos Slim, con Daniel Hajj al frente de Telcel y Héctor Slim al frente de Telmex han tratado de sacudirse la preponderancia y su mejor aliado para ello fue la apertura del sector y la llegada de un gigante: AT&T. 

Lo anterior no lo digo yo, lo dicen los números, que por cierto Efrén Páez de DPL News habló de ellos en mayo pasado: desde que llegó AT&T a la fecha, el mercado móvil ha crecido 35.7 millones de líneas nuevas, de las cuales 12% se sumaron a Telcel. 

En cambio, hay que recordar que AT&T se formó con la adquisición de Iusacell -Nextel, que lo compró con apenas 5 millones de líneas, en cambio, al segundo trimestre de 2025, Mónica Adpe, CEO de AT&T México, presumió que la compañía que dirige alcanzó los 23.8 millones de usuarios, es decir casi 19 millones más de los que tenía cuando la empresa estadounidense regresó al país en 2014. 

Todas estas cifras se resumen en una palabra: competencia. Y ha sido precisamente la competencia la que ha permitido que los usuarios en México tengamos más opciones de dónde elegir para contratar un servicio, que la calidad de éstos mejore, que las tarifas hayan disminuido, y por supuesto que las inversiones sigan creciendo. 

La competencia en los servicios móviles en México hizo que las tarifas bajarán y que los usuarios tuviéramos una mejor canasta por esos precios bajos. De acuerdo con datos del IFT, la renta nominal mensual del servicio de telefonía móvil (pospago), 

en 2016 oscilaba entre los 199 y 1,099 pesos, mientras que para 2022 se encontraba entre los 100 y 1,565 pesos. 

Respecto al servicio de Internet móvil, en 2016 la renta mensual oscilaba entre los 189 y 1,999 pesos, mientras que para el año 2022 la renta mensual oscilaba entre los 224 y 2,064 pesos. 

Hoy, gracias a la competencia entre gigantes como AT&T y Telcel, los usuarios tienen acceso a servicios montados sobre infraestructura que ambas compañías han desplegado a lo largo y ancho del territorio mexicano. 

Y no sólo competencia entre estos dos y Movistar, que al final también se ha dicho que está buscando deshacerse de su negocio en México , como lo ha hecho en toda América Latina, sino también competencia con la Red Compartida y los Operadores Móviles Virtuales que están montados sobre esta red. 

Carlos Slim lo ha dicho en sus conferencias maratónicas en la sede de Inbursa en Palmas, lo que ellos buscan es que sus competidores inviertan más, que haya más competencia y que puedan atraer más usuarios para que Telcel y compañía dejen de tener la figura de preponderancia. 

Y es que con preponderancia, simplemente a América Móvil seguirá anhelando la autorización para poder ofrecer el servicio que lo pone, por cierto, a competir en un mercado acaparado por Televisa, el de la TV de paga. Porque además al parecer el gobierno de Claudia Sheinbaum no tiene la intención de modificar el tema de preponderancia. 

Por todo ello, ni a Carlos Slim, ni a nosotros como usuarios nos conviene que AT&T se deshaga de su negocio en México, nos conviene que detrás  de las telecomunicaciones haya grupos fuertes como AT&T, que conocen el negocio y saben cómo hacerlo. 

Si Telefónica Movistar se va de México y AT&T también lo hace, el panorama apunta hacia el retroceso.