Neutralidad de la Red

Reforma Verónica Baz

En tiempos recientes hemos visto un debate en torno a la neutralidad de la red. Este término se refiere a que todo el tráfico en Internet debe ser tratado de la misma forma por los proveedores.

El debate reciente en México surge después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación obligó al Instituto Federal de Telecomunicaciones a abrir una consulta pública para, posteriormente, emitir lineamientos para proteger la neutralidad de la red.

Los actores son las plataformas digitales, como pueden ser Google, Facebook, Netflix, y los proveedores de Internet como es el caso de AT&T, Movistar, Telmex, etcétera. Los primeros quieren que se les trate igual, mientras que a los segundos les gustaría poder administrar con mayor libertad el tráfico para distintos fines.

La realidad es que existen muchas formas de definir neutralidad, y los contenidos sí requieren un trato diferenciado. Por ejemplo, no es lo mismo la velocidad que se requiere para una videollamada, que no se puede suspender, que para un correo electrónico donde es poco relevante que llegue unos segundos después. Pero hay grados en el nivel de trato diferenciado que se le puede dar a los contenidos.

Por otra parte, el que algunas empresas hagan alianzas comerciales para ofrecer servicios gratis al usuario, como es el caso con plataformas de redes sociales, no necesariamente significa que están discriminando o atentando contra la competencia. Hay países donde se pueden ofrecer usar alguna aplicación sin costo, pero no se puede vetar a ningún jugador.

La regulación en la materia a veces es pendular. En Estados Unidos, durante la administración del Presidente Obama, se estableció la regulación para preservar la neutralidad de la red, misma que se quitó con el Presidente Trump.

Con las decisiones de desregular la neutralidad en Estados Unidos, los grupos de activistas advirtieron sobre riesgos que no necesariamente ocurrieron. Por ejemplo, se decía que la velocidad del Internet se iba volver más lenta para muchas aplicaciones, algo que no sucedió. Existía el miedo de que se vetara a jugadores chicos, algo que tampoco ocurrió. En Canadá, por ejemplo, con la regulación impuesta se le prohibió a un proveedor de Internet permitir la descarga gratis de música a sus usuarios, privándolos de tener mayores beneficios.

Hoy, mientras que algunos creen que está amenazado el Internet como lo conocemos, otros consideran que la neutralidad tiene muchos matices y que no requiere más regulaciones. La neutralidad ha estado protegida por el Artículo 145 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

Las preocupaciones de organizaciones de la sociedad civil y de iniciativas como Salvemos Internet son válidas, pero este es un tema técnico y dinámico que requiere entender la complejidad y las experiencias internacionales para no reinventar la rueda ni sobrerregular.

No se trata de menospreciar la importancia de vigilar que los concesionarios no violen los derechos de los usuarios, ni las condiciones para que haya competencia efectiva, sino de poner el tema en su justa dimensión. Sobretodo porque, cada vez más, los monopolios no son quienes tienen la infraestructura física sino plataformas digitales que se volvieron gigantes.

Aunque en el debate parece un tema de buenos y malos, blanco y negro, en la realidad hay muchos grises. Puede haber un trato diferenciado sin que esto implique que se viole la libertad de elección, se discrimine o viole la privacidad.

veronicaebaz@gmail.com

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