Millicom, Telecom Argentina y Liberty Latin America resaltan principales retos para la industria en la región

Madrid, España. La demanda creciente de datos, las asimetrías regulatorias y la fragmentación del mercado son actualmente los mayores desafíos para la industria, coincidieron directivos de grupos de telecomunicaciones de América Latina, durante el panel “Invirtiendo en las Autopistas Digitales del Siglo XXI” del Digital Summit Latam.

Los directivos indicaron que a pesar de haber sido un catalizador fundamental para la inclusión digital durante más de tres décadas, la industria actualmente enfrenta desafíos estructurales que amenazan su capacidad de inversión y crecimiento futuro.

Marcelo Benítez, CEO de Millicom, señaló que la demanda de datos es la única certeza para los próximos años, lo que provoca una presión estructural significativa. “El tráfico crece entre 15 y 20% interanual, pero el consumidor quiere pagar menos”, aseguró. En un contexto en el que los operadores se ven obligados a dar experiencias superiores con máxima eficiencia, los ingresos promedio por usuario (ARPU) no aumentan proporcionalmente.

En particular, Roberto Nobile, CEO de Telecom Argentina, apuntó al crecimiento en el consumo de datos a partir de la introducción de soluciones de Inteligencia Artificial (IA). Según un análisis de Bell Labs citado por el directivo, se proyecta un crecimiento de nueve veces en la necesidad de tráfico en las redes.

Admitió que esta demanda esperada de datos se mantiene como uno de los principales desafíos del sector, porque debe ser fondeada de alguna forma, pese a las promesas incumplidas por nuevos ingresos de casos de uso de 5G.

Uno de los temas más críticos identificados por los ejecutivos es la asimetría regulatoria respecto a las grandes tecnológicas. Nobile enfatizó que mientras los operadores locales soportan el peso completo de impuestos, costos de espectro y obligaciones de despliegue, hay jugadores que se dedican al entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial (IA) pero que están fuera del alcance de cualquier gobierno.

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Benítez complementó esta visión al señalar que existen “jugadores clave que navegan la ola como free riders“, refiriéndose a las grandes tecnológicas que utilizan la infraestructura sin compartir las cargas regulatorias. Nobile aclaró que no se está pidiendo que se les regule de la misma forma, sino que se atiendan las asimetrías.

Por su parte, Balan Nair, presidente y CEO de Liberty Latin America, compartió su experiencia de operar en la región y la dificultad de atraer capital, además de ser una región impredecible.

“El costo del dinero no es barato en Latinoamérica, mientras se pueden elegir entre otras múltiples opciones de inversión” con mejores rendimientos, advirtió. También explicó que la región compite con mercados del primer mundo por inversiones, y convencer a inversionistas de apostar por países como Guatemala, El Salvador o Bolivia resulta particularmente desafiante.

Otro problema estructural identificado es el exceso de operadores en mercados que idealmente soportarían dos o tres jugadores. Benítez consideró que la fragmentación sofoca la inversión porque “sin escala no se puede dar el espacio para invertir en redes”.

“Se obliga a que el operador se quede con un quinto del mercado, pero despliegue redes para el 100%, dejando la red mayormente sin uso”, añadió Nair. Coincidieron en que dicha situación ha llevado a que operadores quiebren, lo que afecta la inversión general en los países.

Pese a los desafíos identificados, en general los ejecutivos se mostraron optimistas para invertir en la región, donde los pocos operadores que han superado las barreras se quedarán para el largo plazo.