Millicom ha lanzado una nueva apuesta de crecimiento, con un enfoque claro en Centroamérica y en convertirse en la red más eficiente, por costo y servicio, que le permita generar beneficios a partir de la creciente demanda de tráfico de datos. En entrevista con DPL News, Mauricio Ramos, CEO de Millicom, describió su estrategia basada en tres principios: “centrada en la red, enfocada en el consumidor y convergente”.

Ante el crecimiento de servicios de Internet como las redes sociales y el streaming de video, que generan altos ingresos, pero también una presión de tráfico sobre las redes de telecomunicaciones, los operadores se enfrentaron a una crisis de identidad, en la cual para evitar ser sólo una “tubería tonta” por la que simplemente cursaran los servicios de alguien más, optaron por ingresar también a la venta de servicios directo al consumidor, lo que implicó la compra de contenido y negocios ajenos a las telecomunicaciones.

Fue entonces cuando se registraron compras y fusiones como la de Time Warner por parte de AT&T, o Yahoo! y AOL por parte de Verizon, por señalar algunas. 

Hasta el momento, ambas operaciones han sido escindidas de la compañía matriz, conforme los operadores reenfocan sus recursos en el fortalecimiento de las redes de telecomunicaciones.

Al respecto, Mauricio Ramos destacó la importancia de los operadores de no distraerse en tratar de ser algo que no son y, en su lugar, tener muy claro el negocio en el cual se encuentran: el negocio de la conectividad de banda ancha

Para el directivo de Millicom, la estrategia es bastante clara: siempre que un usuario quiera acceder a un servicio en Internet (streaming, videojuegos, etcétera), debe contar con una muy buena conexión de banda ancha que el operador debe estar listo para proveer.

“Uno no puede ser todas esas cosas y olvidarse del core business. Por eso, para no ser simplemente una tubería tonta, debes empezar por ser una muy buena tubería.” En la visión de Ramos, la relación directa con el consumidor y contar con una red eficiente, son los activos relevantes que le otorgan a los operadores una ventaja competitiva.

En lugar de competir de frente con las grandes tecnológicas, el operador ha optado por una estrategia de colaboración y sociedad con compañías como Microsoft y Amazon. Destacó que Millicom logró en América Latina la primera oferta prepago en Amazon Prime Video.

“La pregunta estaba mal planteada. Para no ser sólo una tubería tonta, no significa que tengas que ser una mala tubería, y no significa que dejes de serlo. Pero la mejor tubería que seas, lo menos tonta vas a ser, porque tienes la posibilidad de ser un distribuidor, un socio e innovar. El paradigma se volvió un mal juego de palabras”, añadió.

Para lograr dicho objetivo, el directivo considera que la eficiencia de la red es central en la operación, que permita entregar el mejor servicio de telecomunicaciones al menor costo por bit posible, que en el largo plazo permita la sostenibilidad y competitividad del negocio.

La nueva estrategia, enfocada en la red y Centroamérica, llevó a Millicom a dejar las operaciones en África y escindir las filiales de infraestructura y finanzas, que les permitiera la obtención de recursos para fortalecer su posición.

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Desde que Ramos asumió la dirección de Millicom en 2015, la compañía decidió enfocar sus esfuerzos en sus operaciones de América Latina, para lo cual inició con la venta de sus activos africanos.

Dichos recursos fueron utilizados para la expansión de sus redes fijas y móviles, así como para la adquisición de operaciones locales en Panamá, Nicaragua y Guatemala, que representaron una inversión de aproximadamente 5 mil millones de dólares.

Actualmente, la red híbrida de fibra óptica y cable coaxial (HFC) de Millicom llega a 12.4 millones de hogares en la región, tras un crecimiento de casi 47 por ciento en los últimos cinco años.

Ramos indicó “que ahora el foco del operador debe estar en proveer excelente conectividad. Para eso se necesita una red de primer orden fija, mucha fibra y una red de primer orden móvil, que hemos venido renovando en los últimos tres a cuatro años”.

De acuerdo con el ejecutivo, las oportunidades que ofrece Centroamérica se basan en datos que fácilmente podrían pasarse por alto, como un crecimiento continuo y sostenido del PIB, ser una de las regiones con mejor desempeño tras superar las condiciones extraordinarias de la pandemia por Covid-19, una clase media en crecimiento y tasas de cambio con gran estabilidad.

Si bien se registra una baja penetración de servicios de telecomunicaciones, esto implica para el operador un nuevo mercado en crecimiento.

“Tú combinas todo eso y te encuentras con una región [Centroamérica] en la cual creemos que tiene sentido asignar 5 mil millones de dólares. Además es una región en la cual los reguladores son más pragmáticos y no se han aferrado a modelos viejos y que deben ser superados”, como enfocarse en un número determinado de operadores, según explicó Ramos.

El objetivo de Millicom es ampliar su red HFC hasta una cobertura de 25 millones de hogares, con especial énfasis en la expansión de fibra óptica, que hoy ofrece un costo asequible de despliegue a un ritmo de un millón de hogares al año con la posibilidad de sumar 300 mil conexiones.

Al igual que la industria, el directivo consideró que la expansión de fibra óptica es un factor previo para el despliegue y operación de 5G en la región. Respecto de esta tecnología móvil, aunque podría tardar en llegar a Centroamérica, y agregó que su masificación está ligada al abaratamiento de dispositivos.

“Nuestra labor es estar listos, pero será el mercado el que determine cuándo la región estará lista (para 5G). No van a ser los reguladores o que nosotros construyamos o no la red, sino van a ser los dispositivos”, explicó.

En ese sentido, Millicom aprovecharía este periodo de inversión para continuar la ampliación de su red 4G, que llega a menos de la mitad de la población, pero que está preparada para satisfacer las necesidades actuales de las industrias.

Escisión enfocada en crecimiento

Respecto de la escisión de Tigo Money y el negocio de infraestructura, Mauricio Ramos consideró que ambas están listas para continuar su crecimiento fuera de la compañía matriz, y permitir a esta enfocarse en su negocio central que es la expansión y calidad de la red.

Para Tigo Money, Ramos consideró que tiene amplias oportunidades de crecimiento, para la operación independiente, de la mano de una red de telecomunicaciones. 

Mientras los servicios financieros llegan a menos de 70 por ciento de la población latinoamericana, la red móvil cubre más del 90 por ciento. El operador tiene una ventaja adicional, que es la de conocer un mercado que se mueve principalmente por efectivo, y tener una relación directa con la población que está fuera del radar de las instituciones de crédito tradicionales.

En 2021, Tigo Money cerró con 5.6 millones de clientes en cinco países, un crecimiento del 13.5 por ciento año con año. Con una marca conocida, operaciones con efectivo y la presencia con más de 20 mil puntos, Ramos destacó que la operación “tiene todo lo que se necesita para crear el sistema de billeteras móviles predominante en nuestros mercados, eso es innovación y de ahí es cuestión de crecer la escala”.

Adicionalmente, además de la oportunidad en la región, la operación estaría apuntando a un mercado de hasta 10 millones de centroamericanos que viven en Estados Unidos, con afinidad a la marca, y con demanda de servicios para el envío de remesas a sus países.

En ese sentido, para el directivo la escisión de Tigo Money es un paso necesario para su consolidación en la región, que permitirá a la filial contar con capital y equipo independiente enfocado en el negocio fintech, mientras opera apoyado con la red de Millicom.

El desafío de la inversión

Para lograr la estrategia, Ramos admitió que la compañía se “enfrenta a un presupuesto muy desafiante y hemos hecho promesas grandes”.

Además de los objetivos puestos en la expansión de red de fibra óptica, la compañía planteó un objetivo de crecimiento del flujo de caja operacional (EBITDA menos Capex), a una tasa de 10 por ciento en promedio en los siguientes tres años, lo que daría “un flujo de caja que nos permita continuar invirtiendo”.

De acuerdo con Ramos, el principal desafío de inversión en la región se encuentra en llevar conectividad a la población más apartada y con menos recursos, que permitan el cierre de la brecha digital.

En ese sentido, criticó las alzas a los precios de espectro que se registran en la región, que quitan los recursos necesarios a los operadores para la expansión de las redes.

Estamos pagando cifras exorbitantes por espectro que salen del ecosistema. Cada peso, dólar, quetzal, bolívar que sea pagado por espectro es un peso que no va a redes. Tenemos que repensar cómo ponemos el espectro a trabajar para la digitalización de nuestros mercados. Esta es la discusión más valiosa. Cualquiera que sea el mecanismo, no puede ser un peaje que saca recursos del ecosistema, que se podrían utilizar para más conectividad”, afirmó en entrevista.

Explicó que la discusión no se trata de que la entrega del espectro sea gratis, sino encontrar el modelo para que no sea un “peaje de entrada”, y más bien un activo para la digitalización de los mercados.

Ramos abundó sobre el desafío actual de los operadores para satisfacer la creciente demanda de datos móviles, un modelo más exigente que las operaciones originales de voz y que los obliga al ejercicio de cuantiosas inversiones anuales para instalar la capacidad requerida.

Consideró que “el modelo ilimitado es excesivamente peligroso porque ya no hay límite, no obstante, no cambió la forma de ver la industria. Seguimos parados en el paradigma equivocado de que las compañías hacen plata por el mundo digital”, lo que plantea un desafío adicional para la obtención de recursos e inversionistas.