México | Telecomunicaciones Indígenas cambia su modelo de negocio y se convierte en OMV

CNNExpansión Ana Luisa Gutiérrez

Los proyectos autogestivos de conectividad, que hasta hace poco se consideraban la única opción para que las comunidades indígenas accedieran a servicios de telecomunicaciones, están enfrentando un desafío para su viabilidad y continuidad tras la irrupción de los Operadores Móviles Virtuales (OMV).

Estos proyectos son gestionados por asociaciones civiles que van a las comunidades y les enseñan a los pobladores, desde instalar y operar antenas, torres y radiobases, hasta cómo dar mantenimiento a la infraestructura y comercializar los servicios entre los pobladores. Los recursos para montar las redes en las localidades provienen de las mismas comunidades, sumado a los financiamiento que les entregan algunas organizaciones.

Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC A.C.), por ejemplo, es una asociación civil que desde 2016 se ha encargado de ayudar a las comunidades rurales e indígenas de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla y Guerrero, a autogestionar su infraestructura de telecomunicaciones. También diseñan talleres para que las personas comprendan la importancia de la conectividad.

Pero, ante la proliferación de los OMV, que llegan a zonas remotas gracias a que operan sobre la infraestructura de Altán Redes y de CFE Telecom, el modelo de negocio de estas organizaciones ha empezado a tambalearse.

El caso de TIC A.C.

TIC A.C. reportó una disminución en su base de usuarios desde finales del año pasado, lo cual ya empieza a afectar también sus ingresos.

Una fuente que forma parte de la junta de representantes de TIC A.C., y que prefirió mantenerse en el anonimato, reveló a Expansión que, de las 19 comunidades que atiende, cuatro han optado por migrar a otras redes, es decir, comenzar a adquirir servicios de los OMV, o incluso de los principales operadores, como Telcel y AT&T, quienes también han comenzado gradualmente a cubrir las áreas atendidas previamente por la asociación civil.

Las cuatro comunidades que decidieron mudarse con otros proveedores de servicios móviles son las que contaban con mayor población (3,000 pobladores), mientras que las otras localidades tienen en promedio hasta 200 habitantes.

La red de TIC opera en el estándar 2.5G y utiliza un sistema de marcación especial, ya que no cuenta con números individuales, sino un número colectivo del cual se derivan extensiones para cada usuario.

Pero con la expansión de otros operadores, las comunidades han empezado a tener más alternativas y algunos pobladores han decidido contratar una línea con algún OMV. “La gente considera que es más sencillo tener su propio número con otra compañía”, asegura la fuente.

Esta situación ha provocado que de los 5,000 usuarios que tenían al cierre del año pasado, ahora sólo se mantengan 3,000 consumidores, lo que ha implicado una disminución del 50% de sus ingresos, los cuales son repartidos entre las comunidades y la Asociación.

Un ajuste necesario

Con el objetivo de revertir la disminución de ingresos y usuarios en TIC A.C., la asociación ha decidido convertirse en un Operador Móvil Virtual (OMV). Hace seis meses, lanzó TIC OMV, que ofrece 11 planes de telefonía y datos con precios que oscilan entre los 50 pesos y los 2,600 pesos. Hasta el momento, ha logrado sumar a 500 personas.

Según la fuente de TIC, esta migración al OMV permitirá a la asociación optimizar sus ingresos e inversiones, ya que implicará un menor gasto en mantenimiento de la red. En este caso, la Red Compartida se encargará de cubrir estos costos para proporcionar los servicios móviles, lo que significa que TIC solo necesitará coordinarse con las comunidades en relación a las torres, antenas y estaciones de telecomunicaciones.

“Operar como un OMV representa una ventaja significativa, ya que simplifica en gran medida la operación y el mantenimiento de una red física. Con esta migración hacia el OMV, nuestro objetivo es que las comunidades gestionen sus propios servicios, al mismo tiempo que una parte de los ingresos se destine a la creación de contenido local y a un fondo de intercambio de productos comerciales”, reveló la fuente a Expansión.

Sin embargo, Lissete Gonzáles Romero, extrabajadora de TIC, aseguró que el proyecto del OMV en TIC no era una ida que obedeciera a una crisis económica, ya que desde 2019 la asociación había planteado la posibilidad de volverse un Operador Móvil pero más por el tema tecnológico, es decir, que los usuarios pudieran migrarse del 2.5G al 4.5G y con ello seguir siendo más innovadores.

“Desde 2019, TIC A.C. y Altán habían estado en conversaciones, en un momento en el que aún no se había planteado la posibilidad de que CFE se convirtiera en un OMV. Por eso, la idea de que TIC se convirtiera en un OMV parecía una opción conveniente, ya que implicaba una mayor tecnología y menos complicaciones para aumentar la cobertura”, relata la excolaboradora de la asociación en una entrevista con Expansión.

Si bien reconoce que el OMV de CFE Telecom ha ganado fuerza entre las comunidades, esto se debe a que la gente sabe que es un plan respaldado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para cerrar la brecha digital, y la gente lo adquiere. Sin embargo, el factor más importante por el cual TIC no ha logrado avanzar es porque los líderes del proyecto ya no se comunican con las comunidades.

González Romero asegura que uno de los factores que impulsó el proyecto fue que TIC A.C. valoraba la voz de las comunidades al escuchar sus necesidades y al realizar talleres en sus propios idiomas para que comprendieran la importancia de integrarse al mundo digital. Sin embargo, eso ha cambiado.

“Yo trabajaba en el área de formación y capacitación, que es el enlace con las comunidades, y noté que cada vez íbamos menos a las comunidades para trabajar con ellas. Antes solíamos ir cada semana. Además, los responsables del proyecto, como Peter Bloom, siempre estaban viajando, y cuando se reunían con los representantes de las comunidades, solo les decían lo que iban a hacer con el proyecto sin haber tenido en cuenta a los habitantes”, asegura González Romero en la entrevista.

Sin embargo, la fuente de TIC aseguró que la Asociación mantiene una fuerte relación de comunicación con las comunidades.

Para la excolaboradora, el proyecto de TIC A.C. está perdiendo su enfoque social y el sentido revolucionario de que las comunidades se “apropien de su propia red”. Esto se debe a la falta de un diálogo abierto con las personas y la rendición de cuentas. Actualmente, dice, no existe una comunicación clara sobre los fondos que ingresan a la empresa ni una visión clara sobre lo que se pretende lograr con el plan de conectividad. Como resultado, algunos pobladores desconocen cómo se llevará a cabo la migración al nuevo OMV y cómo utilizarlo.

Despidos injustificados

La difícil situación financiera de TIC ha llevado a la asociación a prescindir de varios colaboradores. En la actualidad, solo cuentan con siete empleados: cinco en el área operativa y dos en tareas administrativas, ya que se tuvo que prescindir de tres colaboradores. Lissete González Romero, Javier de la Cruz Martínez y Jorge Cuevas, quienes se desempeñaban en los departamentos de formación y capacitación, soporte técnico, y instalación y mantenimiento, fueron convocados el pasado 23 de mayo a una reunión en la que estuvo presente Peter Bloom, fundador y representante legal del proyecto. Durante la reunión, se les presentaron dos opciones laborales: terminar su relación laboral o reducir su jornada de trabajo a medio tiempo. Sin embargo, no se ofrecieron mayores detalles sobre los cambios en sus responsabilidades y actividades.

Ninguno de los tres colaboradores aceptó ninguna de las opciones presentadas. A pesar de esto, Rodrigo Huerta, abogado y representante legal de la asociación, tuvo una reunión con ellos para que firmaran la finalización de su relación laboral con TIC A.C.. Durante la reunión, Huerta se negó a proporcionarles los documentos que detallaban el desglose de la indemnización propuesta por TIC, argumentando que era información confidencial de la empresa.

“Los tres fuimos presionados para tomar una decisión en ese momento, y ante nuestra desaprobación, nos exigieron recoger nuestras pertenencias personales y entregar los equipos de computación u otras herramientas de la organización”, señala un comunicado emitido por los excolaboradores y compartido con las comunidades, quienes no estaban al tanto de los despidos.

Una fuente de TIC A.C., que solicitó no ser citada, aseguró que la Asociación sí explicó a los excolaboradores los motivos de los despidos o recortes en sus jornadas laborales, así como notificó a las comunidades sobre la situación. Sin embargo, la fuente no pudo confirmar ni negar si el abogado de la Asociación impidió a los excolaboradores acceder al desglose de su indemnización.

Actualmente, los tres excolaboradores están en proceso de conciliación con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para que TIC A.C. pueda indemnizarlos según la duración de su empleo en la asociación. Sin embargo, todavía no han llegado a un acuerdo, ya que TIC A.C. ha argumentado que no tiene los recursos para pagarles a los tres excolaboradores.

“El abogado que representa a la asociación nos ha informado que no puede pagarnos más de 20,000 pesos, cuando según la tabla proporcionada por la conciliadora laboral, nos corresponderían casi 80,000 pesos. Estamos realmente preocupados, ya que desde el 23 de mayo no hemos recibido ningún pago de la quincena, y tampoco hemos rescindido el contrato, por lo que ni siquiera podemos encontrar otro empleo”, asegura González Romero.

“Lo que nos ha sucedido es un reflejo del caos que TIC está experimentando: enfrentando un mercado cada vez más competitivo, pero al mismo tiempo, teniendo en cuenta cada vez menos a las comunidades para que sigan sintiendo que el proyecto y sus redes son suyos”, concluye.