En México no hay una única orientación política industrial y científica que busque dirigir la reindustrialización digital. Si bien el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECiTI) 2014-2018 perfilaba la importancia de la manufactura avanzada en la producción, no se diseñaron programas detallados para iniciar la aplicación de la Industria 4.0 (I4.0).
Crear una estructura institucional de apoyo específica (institutos, grupos interinstitucionales de estudio sobre la I4.0 y manufactura avanzada y aditiva) es indicativa del papel fundamental del gobierno para estimular, extender el modelo y generar acuerdos nacionales e internacionales. La intensidad de acciones de redes nacionales e internacionales de difusión sobre la I4.0 es uno de los aspectos a considerar en la adopción del modelo digital en la economía mexicana, de acuerdo con el informe La digitalización industrial, realizado por la Cepal.
El estudio reúne estrategias industriales enfocadas en desarrollar nuevas capacidades productivas y de innovación en las empresas para adoptar métodos de producción avanzados que aseguren ventajas competitivas y permitan hacer frente a la reconfiguración de las cadenas de valor.
Según la Cepal, para México es un reto plantear el desafío industrial en los próximos planes nacionales de desarrollo y contar con nuevas propuestas para los programas de Ciencia Tecnología e Innovación.
El informe destaca que de cada mil egresados de licenciaturas de México, sólo 22 por ciento son ingenieros, un número insuficiente para atender las demandas del sector productivo, especialmente las exigencias de la Industria 4.0. A pesar de estas cifras, se destaca el papel de los centros públicos de investigación (CPI), que integran la infraestructura del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que son instituciones de investigación, formación transferencia de conocimientos con una buena vinculación con las empresas.
“La aplicación de esta nueva forma de producción requiere condiciones de infraestructura técnica, formación especializada e integración del proceso para ganar eficacia y rendimiento, y es ineludible que enfrentar esta nueva realidad requiere de políticas adecuadas para la aplicación, seguimiento y coordinación de programas, además de propiciar un diálogo informado sobre los avances, las necesidades técnicas, los impactos sociales y las oportunidades”, sostiene el informe.
Casos exitosos de I4.0
El estudio fue realizado con el apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), en el marco del programa “Apoyo a la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América latina y el Caribe” y el proyecto “Industrialización inclusiva y sostenible en América latina”.
Para la Cepal, la colaboración entre instituciones públicas y privadas fue determinante para que en Alemania, Estados Unidos y en China se difundieran nuevos modelos industriales.
En Alemania, la apuesta fue la estrategia orientada al desarrollo de la industria 4.0 basada en la integración de sistemas de producción ciberfísicos en manufacturas y logística, al uso de Internet de las cosas y los servicios en los procesos industriales.
En el éxito manufacturero alemán se debió al diseño de las políticas públicas del gobierno federal, que estimuló la formación de redes de I+D con el objetivo de orientar la manufactura digital hacia la interconexión de productos, cadenas de valor y modelos de negocio.
El papel asignado al aprendizaje continuo de los trabajadores compartido por los actores sociales de la industria contribuyó a reforzar alianzas entre el sector público y privado.
El informe destaca la estrategia manufactura avanzada impulsada en Estados Unidos por el entonces presidente Barack Obama. Se basó en desarrollar la manufactura avanzada, entendiendo por tal el uso y coordinación de la información, automatización, computación, software, sensores y funcionamiento en red, que hacen uso de materiales de vanguardia y capacidades emergentes vinculadas con las ciencias físicas, la biotecnología, la nanotecnología, la química y la biología.
Las metas de este programa estuvieron dirigidas a fortalecer los incentivos financieros para atraer inversión y retener a las empresas mejorando la manufactura existente; y crear un apoyo real a las pymes para participar como proveedoras de manufactura avanzada.
En el caso de China, el aumento de las adquisiciones de productos chinos en el extranjero durante la última década respondió a la decisión estratégica de los grupos locales de expandirse para abrir nuevos mercados y acceder a la tecnología avanzada. Esto se intensificó gracias al plan Made in China 2025, cuyo objetivo fue fortalecer el sector manufacturero, apostando por la manufactura inteligente y a la consolidación de la Industria 4.0.
El primer objetivo del plan es alcanzar en 2020 la fabricación digital. Para ello, la idea es dominar el núcleo básico tecnológico, mejorar la calidad de los productos, y disminuir el consumo de energía y las emisiones contaminantes de las principales industrias.
China estima que la Industria 4.0 podría aumentar la productividad entre 25 y 30 por ciento y reducir 60 por ciento las pérdidas de producción imprevistas.